Perdió a su gato y lo que le dijeron en pleno duelo la dejó sin palabras
Un altar, fotos y objetos: en Jujuy ya son varias las familias que despiden a sus animales así. Una especialista explicó por qué el dolor no se mide en meses y qué frases conviene evitar en pleno duelo.
La licenciada Fernanda Altea puso el foco en un dolor que muchos callan: el de quienes pierden a un perro o un gato y sienten que no tienen derecho a sufrirlo. En el marco del Día de las Mascotas Fallecidas, la especialista explicó cómo atravesar ese proceso y por qué respetar los tiempos de cada persona es clave.
Cada 27 de octubre, una tradición ligada al Día de Muertos en México lleva a muchas familias a recordar a sus animales fallecidos y a armar altares para homenajearlos. La creencia sostiene que en esa jornada las almas de las mascotas vuelven a sus hogares para reencontrarse simbólicamente con quienes las acompañaron en vida.
Esa costumbre también empezó a instalarse en Jujuy, donde algunas familias eligen recordar a sus animales con fotografías, objetos y pequeños homenajes.
El vínculo pesa más que la especie
Altea señaló que el lugar que ocupan los animales dentro de las familias cambió mucho en los últimos años. Hoy muchas personas consideran a sus perros y gatos como parte fundamental de su entorno afectivo.
"Hoy hablamos de perrijos, gatijos. Hoy ocupan otro lugar vincular y, por ende, el duelo se da de otra manera", explicó.
En esa línea, remarcó que la intensidad del sufrimiento está atada al amor y a la conexión emocional que existía con el animal.
"El duelo no tiene que ver con la especie, sino que tiene que ver con el vínculo amoroso que yo tuve, la cantidad de amor que yo puse en ese vínculo", sostuvo.
Cuando una mascota muere, su ausencia altera las rutinas cotidianas y puede despertar tristeza, enojo y una sensación de vacío. Por eso la profesional subrayó la importancia de reconocer esas emociones sin minimizarlas.
No hay un plazo fijo para el duelo
Uno de los ejes que abordó Altea fue la idea de que existe un tiempo establecido para superar una pérdida. La licenciada explicó que el duelo no sigue necesariamente un proceso lineal y que las emociones pueden reaparecer incluso después de etapas de tranquilidad.
"Antes se decía que el duelo duraba seis meses y eso no es lo normal. El duelo es algo cíclico", señaló.
Según detalló, los recuerdos pueden despertar otra vez el dolor aunque haya pasado mucho tiempo desde la muerte de la mascota. En ese camino, las ceremonias de despedida y los homenajes pueden convertirse en herramientas para expresar sentimientos y mantener vivo el recuerdo.
Altea contó que observó a numerosas familias jujeñas preparando altares para sus animales fallecidos, una práctica que permite recordarlos y encontrar una manera simbólica de acompañar la ausencia.
Permitirse sentir tristeza
Frente a una pérdida, muchas personas intentan distraerse o retomar rápido sus actividades para evitar el sufrimiento. Sin embargo, la especialista planteó que reconocer las emociones es una parte importante del proceso.
Explicó que permitirse llorar, sentir enojo o recordar los momentos compartidos ayuda a elaborar de a poco la ausencia. También destacó que, con el tiempo, el recuerdo doloroso puede transformarse en una evocación ligada al cariño y a las experiencias vividas.
Para Altea, atravesar el duelo implica encontrar espacios personales para procesar lo sucedido, sin imponerse la obligación de sentirse bien de inmediato. La presión social por recuperar la productividad y volver a la rutina puede dificultar ese proceso, sobre todo cuando las personas sienten que no tienen tiempo para expresar su tristeza.
Las frases que complican el duelo
Otro aspecto que abordó la licenciada fue la falta de comprensión que a veces reciben quienes sufren por la muerte de un animal. Expresiones que restan importancia a la pérdida o comparaciones con experiencias ajenas pueden hacer que una persona sienta que su dolor no es válido.
Altea ejemplificó con una frase que suele escucharse: "Bueno, era un gato, tampoco para tanto".
La especialista explicó que cada vínculo tiene un significado particular y que no corresponde establecer comparaciones sobre cuánto debería sufrir alguien.
"El juicio y la comparación, si yo pude, vos podés, es lo que más aleja y lo que más obstaculiza socialmente el duelo", advirtió.
Por eso recomendó priorizar el acompañamiento respetuoso y evitar imponer consejos basados únicamente en experiencias personales.
Cómo afrontar la pérdida
Altea sostuvo que no existe una única manera de atravesar el duelo. Algunas personas necesitan llorar, otras prefieren compartir recuerdos y otras encuentran alivio en actividades simbólicas, como preparar un altar o conservar objetos significativos.
La clave, según explicó, está en respetar las necesidades emocionales y no intentar acelerar el proceso. También indicó que el duelo puede aparecer ante otras pérdidas importantes, como la finalización de una relación o la interrupción de un proyecto personal, ya que está relacionado con aquello en lo que se depositaron sentimientos, expectativas y afecto.
En los casos en que el sufrimiento se vuelve persistente, especialmente intenso o dificulta de manera significativa la vida cotidiana, buscar acompañamiento psicológico puede ser una herramienta de ayuda.
Finalmente, la especialista insistió en que recordar a una mascota desde el amor es parte de un proceso que necesita tiempo, comprensión y respeto.