Perdió a su novio en un accidente laboral y hoy vende tortillas para mantener a su hija
Una joven tucumana perdió a su novio en un accidente laboral y hoy vende tortillas para mantener a su hija. ¿Cómo sigue su lucha por justicia?
Susan Vallero tenía 23 años y un futuro prometedor: estudiaba Medicina y esperaba a su primera hija junto a Gabriel Coronel, un joven que trabajaba pintando balcones y soñaba con ser policía. Pero una llamada telefónica cambió todo para siempre. Gabriel cayó de un séptimo piso mientras trabajaba y murió diez días antes de que naciera Hadassa. Hoy, Susan vende tortillas caseras para criar a su hija mientras reclama justicia.
¿Qué pasó aquel día?
Gabriel Coronel, de 23 años, trabajaba pintando balcones internos de un edificio en calle Chacabuco al 34, en San Miguel de Tucumán. Esa mañana, Susan y él hablaron por teléfono como de costumbre. "Nos despedimos como siempre. Él me dijo 'amor, te amo'. Nunca imaginé que esa iba a ser la última vez que lo escucharía", recordó.
Horas después, recibió un llamado que le informó del accidente. En un primer momento, le dijeron que solo tenía una fractura de cadera, pero al llegar al hospital descubrió la verdad: "Todo eso había sido un falso parte médico. Él tenía fracturas gravísimas y lesiones incompatibles con la vida", contó la joven.
Una hija que nunca conoció a su papá
Diez días después del accidente, nació Hadassa. "Cuando miro a mi hija siento que falta él al lado. Nunca imaginamos que ella iba a crecer sin su papá", expresó Susan. La familia asegura que Gabriel realizaba tareas de manera informal y apunta contra los responsables de la obra por las condiciones laborales. El reclamo de justicia sigue vigente en los fueros penal y laboral.
Vender tortillas para salir adelante
Tras la muerte de Gabriel, Susan tuvo que dejar en pausa la carrera de Medicina. Con ayuda de su madre y su suegra, inició un emprendimiento familiar. Cada madrugada amasan más de diez kilos de harina para preparar tortillas, bollos y otros productos caseros que venden en una esquina de Tucumán. "Hay días en los que me quedan tortillas sin vender y prefiero regalarlas antes que volver con ellas. Todo cuesta, pero sé que tengo que seguir por mi hija", explicó.
Sandra Gómez, mamá de Gabriel, también exige respuestas: "Mi hijo era un chico trabajador, sano y estaba feliz esperando a su primera hija. Fue a trabajar para darle un futuro a su familia y nunca volvió".
Susan no abandona sus sueños: "Pensé que todos mis planes se habían ido con Gabriel, pero algún día voy a volver a estudiar. Hoy mi prioridad es sacar adelante a mi hija". Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través del alias Susan.vallero.
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