Perdió a su papá y a los tres meses le diagnosticaron cáncer: la fortaleza que lo trajo de vuelta a casa
¿Cómo hizo Rodolfo para salir adelante después de una historia familiar tan trágica?
Después de una larga lucha contra un linfoma no Hodgkin, Rodolfo Del Pero, de 38 años y oriundo de Famaillá, recibió el alta médica y volvió a su casa junto a su familia. La emoción fue inmensa para su mamá, María del Carmen Patt, quien lo acompañó en cada paso y no escatimó en agradecimientos hacia el equipo de salud que lo atendió.
“Creía que no iba a tener fuerza, pero le doy gracias a Dios que tenemos la oportunidad de contar con este hospital y tenerlo con nosotros, cuidado tan bien por las doctoras y los médicos le han brindado todo lo que necesitó”, expresó emocionada.
El camino no fue fácil. Poco antes de su diagnóstico, la familia había perdido a su papá, con quien Rodolfo tenía un vínculo muy estrecho. De hecho, él había postergado sus propios síntomas para cuidar a su padre. “Habíamos perdido al papá hacía muy poquito tiempo y él ya estaba con todos los síntomas, pero por cuidar a su papá se descuidó él. Hemos pasado un dolor muy grande porque era muy apegado a él. Y recibir después la noticia de todo esto fue realmente terrible”, recordó María del Carmen.
Sin embargo, Rodolfo mostró una fortaleza que se volvió un sostén para todos. “Él ha tenido desde el primer momento una fortaleza tremenda. Me decía: ‘Mamá, Dios me ha mandado esto y tengo que seguir adelante’. Él me daba fuerzas a mí, a su esposa y a su hijo”, contó.
Durante la internación, la familia se mantuvo unida a través de videollamadas. Los hijos de Rodolfo esperaron con ansias ese reencuentro. “Los hijos lo han extrañado muchísimo, el más chiquito lloraba y nosotros tratábamos de juntarnos y recordar que había que esperar a que pasara este período tremendo”, relató.
El momento llegó: Rodolfo recibió el alta tras convertirse en el paciente número 46 trasplantado en la Unidad Pública de Trasplante del Hospital Néstor Kirchner, y aunque todavía requiere cuidados y controles, ya está en su hogar.
Rodolfo recordó lo difícil que fue recibir el diagnóstico: “Fue muy difícil porque venía complicado con una historia familiar trágica. Tenía muy enfermo a mi papá y, a los tres meses de que falleció, me dieron el diagnóstico a mí de que tenía cáncer”.
Él había iniciado su tratamiento en el sector privado, pero gracias a la doctora Flavia Figueroa descubrió la posibilidad de continuar en el sistema público y acceder allí al trasplante que necesitaba. “Yo no conocía esta posibilidad, la doctora me dijo que confiara y, obviamente, si uno va a un médico, ya sea porque te duele la cabeza o porque tenés cáncer, es porque confiás en esa persona, yo me acerqué y le hice caso”, explicó.
El proceso incluyó dos meses y medio de estudios y procedimientos, y luego un período de aislamiento que se extendió varias semanas. “Del trasplante propiamente dicho se cuenta el día cero y después se empieza a contar hacia adelante, pero antes son otros 14 días. Hoy llevo 28, 29 días aislado”, detalló.
Rodolfo no dudó en elogiar al equipo que lo atendió. “Para una persona que nunca se enfermó con tanta gravedad, es impresionante ver el trabajo de este equipo”, destacó. Y agregó: “Desde los chicos de limpieza, que están hasta en el mínimo detalle todo el tiempo, hasta los enfermeros. Ellos saben que están tratando con personas que la están pasando mal y que no están acá por gusto. Se nota la predisposición para que, cuando uno la está pasando mal, la pase lo menos posible”.
También resaltó el rol de las doctoras y del personal administrativo. “No hay nada más que decir de las doctoras porque en su mayoría fueron mujeres. Desde Julieta, la secretaria, que es una chica que resuelve, que es proactiva y te da soluciones todo el tiempo, hasta la jefa, la doctora Flavia, hay un equipo para sacarse el sombrero”, expresó.
El ministro de Salud Pública, doctor Luis Medina Ruiz, celebró el alta y el trabajo de la unidad. “Con mucho orgullo en la provincia de Tucumán estamos dando de alta a otro paciente con una enfermedad grave, un linfoma no Hodgkin, que requirió quimioterapia intensiva y un trasplante de médula ósea. Hoy Rodolfo se está yendo a su casa con su familia, contento luego de recibir una atención de calidad y excelencia”, señaló.
Medina Ruiz explicó que el procedimiento requiere un abordaje altamente especializado y condiciones de seguridad específicas. “No solamente se trata de una atención desde el punto de vista técnico, sino también humano. Son pacientes que requieren previamente un tratamiento en el que se eliminan todas las defensas, las buenas y las malas, y eso pone en riesgo su vida. Y acá en Tucumán se puede hacer”, sostuvo.
El funcionario destacó que Rodolfo es el paciente número 46 trasplantado en esta unidad pública y resaltó el crecimiento de la capacidad de atención. “El gobernador Osvaldo Jaldo nos pide todos los días estar atentos y asistir a los pacientes independientemente de dónde vivan. Este paciente es de Famaillá y, a través de la red de servicios, pudo recibir respuesta en un efector público. Esto permite que los tucumanos no tengan que trasladarse a Buenos Aires para acceder a un tratamiento de máxima calidad”, afirmó.