Perdió la llave de su camioneta en el lago y lo que pasó después dejó a todos sin palabras
¿Qué harías si pierdes la llave de tu camioneta en un lago? Esta familia santiagueña vivió esa pesadilla, pero un buzo convirtió el drama en una cadena de favores que emocionó a todos.
Una familia de Santiago del Estero vivió momentos de angustia al perder la llave de su camioneta en el lago San Roque, pero lo que parecía una tragedia se convirtió en una muestra de solidaridad que emocionó a todos.
El incidente ocurrió en Villa Carlos Paz, cuando los turistas realizaban un paseo en hidropedal frente al puente Uruguay. En un descuido, la llave cayó al agua y desapareció entre el barro del fondo. La camioneta, cargada con todo el equipaje para el regreso, quedó inmovilizada y la familia no sabía qué hacer.
Gonzalo Odasso, responsable de la actividad de hidropedales y buzo profesional, fue quien acudió al rescate. Aunque no pudo sumergirse de inmediato por razones de seguridad, les prometió que haría todo lo posible al día siguiente. Mientras tanto, la familia pasó la noche en Córdoba capital y Odasso dio aviso a la Policía para custodiar el vehículo.
Una búsqueda bajo el agua
Al amanecer del viernes, con escasa visibilidad, Odasso se lanzó al lago acompañado de su familia desde la superficie. Tras más de una hora de intensa búsqueda, logró divisar un pequeño llavero entre las piedras y el barro. La emoción fue indescriptible.
«Cuando les mostré la llave no lo podían creer. Fue una alegría enorme para todos», relató el instructor, comparando el momento con «sentirse Messi después de hacer un gol».
Un gesto que trascendió
Pero la historia no terminó ahí. Cuando la familia quiso recompensarlo económicamente, Odasso rechazó el dinero y propuso que ese aporte fuera destinado a la campaña «Todos por Thiago», que ayuda a un adolescente de 15 años con leucemia.
«Esto es una cadena de favores. Yo no quería cobrarles; prefería que ese dinero sirviera para ayudar a Thiago», expresó el buzo, quien facilitó los datos para que la donación llegara directamente a la familia del joven.
Lo que comenzó como una pesadilla terminó en una lección de empatía. La familia pudo volver a Santiago con su vehículo, y el dinero del rescate se convirtió en un aporte solidario. Una historia que demuestra que, incluso a cientos de kilómetros, la solidaridad sigue siendo el mejor puente entre las personas.