¿Cómo hizo un hombre en silla de ruedas para volver a manejar un camión y convertirse en el primer caso de este tipo en el país?
José Luis Punzo sufrió una lesión medular irreversible que lo dejó en silla de ruedas. Lejos de rendirse, un amigo lo ayudó a adaptar un camión modelo 1979 para que pudiera volver a manejar. Ahora espera la licencia que podría convertirlo en el primer caso de este tipo en Argentina.
La historia de José Luis Punzo no es la de un hombre que se resignó. Después de que una lesión medular le quitara la posibilidad de volver a caminar, encontró en su familia, sus amigos y su amor por los fierros el impulso para reconstruir su vida. Su pasión por los camiones seguía intacta, y con ella sus dos hijas, Mía, de 12 años, y Victoria, de 4, se convirtieron en el motor de una nueva etapa.
El desafío ya es concreto: en San Juan, un camión modelo 1979 fue modificado para que José Luis pueda acelerar, frenar y accionar el embrague sin usar las piernas. Tras superar la evaluación práctica, ahora aguarda que las autoridades analicen su caso y le otorguen la licencia de conducir. Según contó en el móvil de Canal 13, sería el primer caso de adaptación de un vehículo de carga de estas características en el país.
Una lesión que lo obligó a reinventarse
José Luis no oculta las dificultades que atravesó. Sabe que la lesión medular irreversible le cambió las posibilidades y que, hasta hoy, no existe una solución médica que le devuelva la movilidad perdida. Aceptar esa realidad le demandó tiempo, paciencia y mucho acompañamiento.
“Fue un proceso largo, duro de atravesar”, relató. Al principio, la ilusión era volver a caminar; después llegó la necesidad de encontrar otro camino, de entender que había cosas que ya no podría hacer de la misma manera, pero que eso no significaba abandonar todos sus proyectos.
“Fue decidir seguir con mi vida desde otro lugar, desde otra forma, pero buscarle la vuelta, que es lo que siempre digo: buscarle la vuelta a todo”, resumió. Esa frase se convirtió en la idea que impulsó el proyecto que hoy lo tiene esperando una respuesta.
Un amigo, unos mates y la propuesta que lo cambió todo
La posibilidad de volver a manejar nació de un reencuentro. Su amigo Mario Russo pasó a buscarlo un día para compartir unos mates en el parque. Hacía tiempo que no se veían, y esa charla fue el inicio de una historia que ninguno de los dos imaginó hasta dónde podía llegar.
Luego vinieron una invitación a una fiesta y las visitas al gimnasio. Para José Luis, esa etapa significó un cambio importante: de a poco volvió a encontrar espacios, actividades y motivos para entusiasmarse.
En una de esas conversaciones, frente a su casa y después de regresar del gimnasio, José Luis le mostró a su amigo fotografías de su vida anterior: los camiones, los viajes y ese universo que formaba parte de su identidad. Fue entonces cuando llegó la pregunta que puso en marcha el proyecto.
“Me propuso la idea de adaptar un camión. Me dijo: ‘Si yo adapto un camión, ¿vos tenés ganas de manejarlo?’. Y sí”, recordó.
Ese sí fue el punto de partida. Antes de comprar el vehículo y avanzar con las modificaciones, ambos fueron a EMICAR para consultar si era posible que José Luis obtuviera una licencia con un vehículo adaptado. Según relató, allí les indicaron que era viable, por lo que estudiaron la normativa y comenzaron a trabajar en la idea.
Consiguieron un camión que se ajustaba a sus posibilidades económicas y empezaron a adaptar los mecanismos. No contaban con un presupuesto elevado para adquirir un vehículo automático y moderno, así que debieron encontrar una solución con los recursos disponibles. El resultado es un camión antiguo, pero preparado para un objetivo enorme: devolverle a José Luis la posibilidad de estar otra vez al volante.
Así funciona el camión adaptado
La adaptación fue diseñada para que José Luis controle las funciones principales del vehículo con las manos. Un sistema de varillas le permite acelerar y frenar: al empujar el mecanismo hacia arriba, acelera; al llevarlo hacia abajo, acciona el freno.
El embrague funciona mediante una tecla que activa una electroválvula. A través de la presión de aire del propio camión, un cilindro acciona el pedal y permite que el embrague regrese de manera progresiva, en lugar de hacerlo de golpe.
Para subir a la cabina también necesita asistencia mecánica. Utiliza un malacate y un arnés para ingresar por el lado del acompañante y luego pasar al asiento del conductor. El espacio interior del vehículo fue otra ventaja a la hora de pensar en las modificaciones.
La caja de cambios también jugó a favor del proyecto. El camión tiene una caja Fuller, que permite pasar los cambios sin utilizar el embrague, por lo que este mecanismo solo es necesario para iniciar la marcha.
Cada detalle fue pensado para que pueda conducir de acuerdo con sus necesidades. No se trataba simplemente de modificar un vehículo, sino de resolver uno por uno los obstáculos que aparecían en el camino.
Para saber si el sistema cumplía con las condiciones necesarias, José Luis llevó el camión a la instancia de evaluación práctica. Según contó, le habían pedido que demostrara que la adaptación funcionaba correctamente para continuar con el trámite. La prueba salió bien y ahora resta que las autoridades analicen su caso antes de definir si le otorgan la licencia.
El primer caso en Argentina y una puerta para otros
José Luis explicó que existen antecedentes de adaptaciones en máquinas y vehículos de menor porte, pero que su caso sería el primero en Argentina en el que se adapta un vehículo de carga de estas características. Para desarrollar la idea, también tomó como referencia la experiencia de Bruno Pereira, un camionero brasileño con lesión medular que había adaptado su propio camión.
La iniciativa, sin embargo, no termina en la posibilidad personal de volver a conducir. Después de que el video de su historia se viralizara y circulara en distintos ámbitos vinculados al transporte, comenzó a recibir mensajes de personas que querían saber cómo lo había conseguido.
Algunas atraviesan situaciones similares, mientras que otras tienen dificultades para volver a obtener una licencia después de haber sufrido una amputación. Para José Luis, esos contactos le permitieron dimensionar que lo que está intentando podría tener un alcance mucho mayor.
Todavía no tiene la habilitación en sus manos y no da por terminado el camino. Sabe que falta una decisión importante, pero también entiende que haber llegado hasta esta instancia ya representa un paso significativo. “Si yo soy el primero, puedo ser el primero de muchos”, expresó.
Su objetivo es que su experiencia sirva como antecedente para otras personas que buscan recuperar autonomía y que necesitan demostrar que, con las adaptaciones adecuadas, existen alternativas para volver a realizar actividades que parecían imposibles.
José Luis todavía espera una respuesta. Aún tiene trámites por delante y no sabe cuándo podrá contar con la licencia que necesita. Pero ya consiguió algo que va mucho más allá de poner en marcha un motor: transformó una idea en un proyecto concreto y demostró que todavía tiene sueños por cumplir.
Su mensaje no es que todo resulte fácil ni que alcance con desearlo. Es que, incluso en los momentos más duros, vale la pena buscar alternativas, aceptar ayuda y encontrar nuevas maneras de hacer aquello que nos importa. “Búsquenle la vuelta”, aconsejó. José Luis no pudo recuperar la vida tal como era antes de su lesión. Lo que está haciendo es construir otra, con sus propias condiciones, sus propios desafíos y la misma pasión de siempre. Y mientras espera que llegue el permiso para volver a manejar, ya tiene algo que nadie puede ponerle en pausa: las ganas de seguir adelante.