Perdió su Instagram con 200 mil seguidores y ahora no puede facturar: la odisea de una coach sexual neuquina
Una coach sexual neuquina perdió su cuenta de Instagram con casi 200 mil seguidores de un día para el otro. Ahora no puede facturar y busca respuestas en la Justicia. ¿Podrá recuperar lo que construyó en años?
Una notificación al despertar le cambió la vida a Mariela Tesler. Desde el 1° de julio su cuenta de Instagram, con casi 200 mil seguidores, fue inhabilitada sin previo aviso. Lo que parecía un error pasajero se transformó en un calvario que la dejó sin su principal herramienta de trabajo y sin posibilidad de generar ingresos.
Mariela, coach sexual neuquina, había construido durante años una comunidad de 198 mil personas en esa cuenta verificada, donde ofrecía mentorías, cursos y acuerdos con marcas. Al tener vinculadas sus cuentas, también perdió el acceso a Facebook. "Te agarra una impotencia, la sensación de que te robaron todo", describió.
Sin respuestas de Meta
Desde que detectó el bloqueo, Mariela realizó múltiples reclamos a través de las herramientas de la plataforma, pero hasta ahora no obtuvo solución. Le indicaron que podría tratarse de un error de los sistemas automatizados de Meta, pero las apelaciones no prosperaron.
La coach explicó que, por la temática de su contenido, siempre cuida las palabras para evitar la censura automática. Sin embargo, la plataforma detectó una supuesta referencia a "tráfico de menores" en uno de sus posts, algo que ella considera una interpretación errónea del sistema. "Te dicen que es un error de la inteligencia artificial que se salió de control, pero no te dan una solución", lamentó.
El impacto económico y emocional
Ante la falta de respuestas, Mariela contrató un abogado y inició un proceso legal para recuperar su perfil. La próxima apelación está prevista para agosto. Mientras tanto, el tiempo pasa y la incertidumbre crece. "Desde el primero de julio no puedo facturar. Tengo todo parado", sostuvo.
El bloqueo también afectó sus acuerdos comerciales, ya que no puede cumplir con las campañas que requieren publicaciones en sus perfiles. "Para poder vender, necesitás una plataforma donde llegues a la gente. Y si esa plataforma no está, ¿de dónde sacás a los clientes?", planteó.
Más allá de lo económico, perder la comunidad fue un golpe duro. "Es impresionante no poder hablar con la gente, porque no la tenés en otro lugar que no sea ahí", expresó. Intentó mantener el contacto con un perfil alternativo, pero apenas reúne a una pequeña parte de sus seguidores.
Una lección aprendida: hacia la independencia digital
Mariela comenzó su trabajo con mujeres en 2007 y luego amplió a parejas y hombres. Hace ocho años se convirtió en nómade digital, vendiendo sus pertenencias para viajar por el mundo. Hoy toda su actividad es online, lo que la hizo vulnerable a decisiones de terceros.
Ahora, mientras espera recuperar su cuenta, trabaja en crear una escuela virtual independiente de las redes sociales. "Después de todo el recorrido que hice, no puede ser que todo eso quede en la nada", sostuvo. Su objetivo es construir un espacio propio para no depender exclusivamente de una plataforma.
Mariela también quiere dejar un mensaje a quienes viven de las redes: recomienda construir canales propios y mantener contacto con clientes fuera de Instagram y Facebook. "Después seguramente dentro de un tiempo me daré cuenta para qué sirvió todo esto. Hoy todavía no lo veo", reflexionó.
Para contactarla, se puede escribir a [email protected] o al +54 911 23119944.