Perdió su trabajo después de 15 años y armó una feria en una plaza: ya se sumaron casi 50
Cada vez más familias de Río Grande que se quedaron sin trabajo apuestan a ferias en la vía pública para no pagar alquiler. Una vecina que perdió su empleo tras 15 años en una fábrica armó una por redes y la respuesta fue inmediata: ya son casi 50. Pero hay un detalle que todavía les falta resolver y que puede complicar todo.
Una vecina de Río Grande que quedó sin empleo en una fábrica tras 15 años de antigüedad organizó por redes sociales una feria en la vía pública y la respuesta la sorprendió: en poco tiempo se sumaron casi 50 personas en su misma situación.
El fenómeno de las ferias que ya sostiene a numerosas familias que alquilan puestos en gimnasios y galpones encontró un nuevo capítulo en la crisis: feriantes que buscan una alternativa para no pagar alquiler y comenzaron a ocupar el espacio público.
La iniciativa nació de una necesidad concreta. Verónica, la vecina que la impulsó, perdió su empleo en una fábrica después de 15 años de antigüedad y decidió armar la propuesta a través de las redes sociales, sin fin de lucro, ya que se desarrolla en un espacio público.
“Me sorprendió la cantidad de gente que rápidamente se sumó y hoy somos casi 50”, contó Verónica.
Una jornada que llenó la Plaza de los Onas
El sábado acompañó con una jornada agradable y el espacio que brinda la Plaza de los Onas permitió que muchos vecinos se acercaran a recorrer los stands de quienes atraviesan la misma situación de desocupación.
“Varias personas son también gente que perdió su trabajo y hay otras familias que vienen feriando hace rato”, relataba una de las integrantes de la feria.
El boca en boca también jugó su papel: “Hubo gente que nos vio y se acercó a ver cómo puede participar”, agregaron.
Sin permiso, pero con intención de regularizar
La organización fue espontánea y sus integrantes lo reconocen: “No tenemos permiso”. Por eso ya tienen un plan para los próximos días: “El lunes vamos a ir a interiorizarnos cómo tenemos que hacer”.
La feria, que por ahora funciona de hecho en la vía pública, busca convertirse en un espacio formal para sostener a las familias que perdieron sus ingresos y ven en la venta callejera una salida concreta.