Peregrinación de la Puna 2026: el requisito clave que pide la organización antes del 10 de septiembre
La organización pide inscribirse para calcular comida, salud y seguridad de los 12.000 peregrinos esperados. ¿Qué pasa si no te anotás? Los detalles que nadie te contó.
La XXXVIII Peregrinación a Pie de la Puna ya tiene fecha: partirá el 10 de septiembre desde San Antonio de los Cobres y llegará a Salta el 14, en el marco de las fiestas del Señor y la Virgen del Milagro. Pero este año, la Comisión Organizadora lanzó un pedido especial que podría definir cómo se vive la experiencia: inscribirse antes de caminar.
Según explicaron desde la organización, el registro previo no es un simple trámite: es la herramienta que permitirá calcular cuánta comida se necesita, cuántos lugares de descanso hay que preparar y cómo coordinar la seguridad para las aproximadamente 12.000 personas que se esperan.
¿Por qué es tan importante anotarse?
La Comisión remarcó que la inscripción permite saber con anticipación cuántos peregrinos habrá en cada tramo. Así, se puede dimensionar la logística: desde los litros de mate cocido o guiso que se servirán en los descansos hasta la cantidad de efectivos de Gendarmería que acompañarán la travesía.
“Acá se habla de una cuestión de organización y seguridad”, señalaron. El dato previo también sirve para prever alojamiento en lugares como Santa Rosa de Tastil, donde muchos caminantes pasarán la noche.
¿Cuándo y cómo inscribirse?
Las inscripciones se habilitarán después de la segunda semana de agosto y se extenderán hasta el 7 de septiembre, dos o tres días antes de la partida. Los mayores de 18 años deberán presentar su DNI, mientras que los menores tendrán que acreditar que van acompañados por un tutor mayor mediante una certificación policial.
Además, la inscripción incluye un bono contribución que cubre gastos de seguro, logística, salud, seguridad, emergencias y alimentación durante toda la peregrinación.
El alerta por el turismo y los vehículos de gran porte
Uno de los principales dolores de cabeza de la organización es la creciente presencia de colectivos de doble piso y publicaciones que ofrecen “paquetes turísticos” para participar. Desde la Comisión fueron tajantes: “La peregrinación no es turismo, aventura ni una excursión, sino un retiro espiritual”.
La normativa prohíbe cualquier actividad lucrativa que ponga en riesgo la integridad de las personas o desvirtúe el sentido religioso. Por eso, solo se admitirán vehículos particulares de pequeño porte, que deberán registrarse y exhibir los carteles identificatorios entregados por la organización.
“Desde la autoridad acompañante, Gendarmería, Policía de la Provincia, Bomberos y los encargados del protocolo vial no recomiendan los vehículos de porte grande, de doble piso, que vienen acompañando a los peregrinos porque obstruyen el protocolo vehicular. Además, es obvio que son tours pagados”, advirtieron.
Riesgos de la altura y recomendaciones sanitarias
Buena parte del recorrido transcurre por encima de los 3.500 metros sobre el nivel del mar. Por eso, la organización desaconseja la participación de personas con patologías cardíacas, renales, hipertensión u otras condiciones que puedan poner en riesgo su salud. Tampoco es apta para bebés, niños o embarazadas.
El mal de altura es otro de los peligros. Para quienes no conocen la Puna, se recomienda llegar al menos un día antes para adaptarse y, si es posible, hacerlo acompañados por alguien que conozca la zona. El punto más exigente es el Abra de Muñano, donde incluso personas entrenadas pueden sufrir descompensaciones.
Qué llevar y cómo comportarse
La Comisión estableció una lista de elementos obligatorios: ropa adecuada para las diferencias térmicas, gorra, lentes de sol, protector solar, linterna, agua y calzado cómodo. Pero el punto más destacado es el botiquín personal con elementos para curaciones, vendas, sales hidratantes y medicación propia.
La razón es práctica: los recursos sanitarios son limitados y no alcanzan para atender toda la demanda. Por eso, cada peregrino debe poder resolver las atenciones primarias sin depender solo de los puestos médicos.
El equipaje grande, como carpas y colchones, debe estar identificado con nombre, apellido y teléfono, y será trasladado en camiones desde San Antonio de los Cobres hasta los distintos descansos.
Durante la caminata, se prohíbe arrojar basura, consumir o vender alcohol, fumar, llevar animales, usar motos, bicicletas o skates, y reproducir música a alto volumen. La comida se entrega después de la misa y se pide que cada uno reciba solo lo que va a consumir.
Un regreso a la esencia espiritual
La organización insiste en que el eje debe ser la fe. Durante el camino habrá un puesto móvil de sonido con momentos de oración y el rezo de la novena. Se debe mantener silencio y respetar el orden procesional: primero la cruz, luego las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, y detrás los caminantes.
Queda prohibido adelantarse, desviarse o tomar rutas alternativas. El recorrido será monitoreado por Gendarmería y la Policía, y quienes incumplan las normas podrán quedar a disposición de la autoridad acompañante.
Para el 14 de septiembre, la llegada a Salta tendrá un operativo especial: se dará prioridad a los peregrinos que acrediten su condición con el chaleco identificatorio. También se prohibirá cualquier cartelería política, ideológica, deportiva o social que no tenga relación con el sentido religioso.
El desafío de este año es claro: acompañar a una multitud sin que la masividad desborde la infraestructura. Detrás de cada inscripción, hay un dato que permite prever cuántos caminantes habrá, cuánta comida y agua se necesitarán y cómo se organizará la seguridad. La convocatoria oficial y las actualizaciones se publicarán en los canales de la Organización de Peregrinos de la Puna.