Pergolini lo llamó para desmentir a Granata, pero el testigo dijo algo que no esperaba
Daba por seguro que el testigo la iba a complicar, pero terminó dándole la razón a Granata: la noche que describió no era la del encuentro con Robbie Williams.
La historia que Amalia Granata contó durante años sobre su encuentro con Robbie Williams volvió al centro de la escena por el regreso del cantante británico al país, y esta vez no fue por una entrevista nostálgica: Mario Pergolini la puso en duda al aire y la legisladora respondió con todo.
Todo arrancó en Paren la mano, el ciclo de Vorterix, cuando el conductor recordaba una de sus entrevistas con el músico. En ese momento, sus compañeros sacaron a relucir el supuesto affaire que Granata relató en más de una oportunidad. Lejos de darlo por cierto, Pergolini levantó el teléfono.
El testigo que complicó la versión
Del otro lado atendió Maxi Peñalver, un conocido del conductor que había tenido contacto con Williams durante una de sus estadías en Buenos Aires. Según su relato, había ido al hotel a instalar una consola de videojuegos y terminó jugando varias horas a la Xbox con el cantante.
Pergolini fue directo: quería saber si esa noche coincidía con la visita de Granata a la habitación. Peñalver confirmó que había estado jugando con el músico y mencionó que también había gente del equipo de producción y del management, pero fue tajante: Amalia no estaba en el lugar.
La reacción de Granata
La respuesta de la legisladora no tardó. Consultada en Intrusos, estalló: "¡Ay, qué pelotudo que es Pergolini, Dios mío!". Y siguió: "Además, este pibe que siempre te miraba por lo alto porque todos éramos grasa y él cool, haciendo chimento me mata".
Pero además de la furia, Granata aportó una aclaración clave para desarmar la versión del conductor. Aseguró que su encuentro con Williams ocurrió durante la primera visita del cantante a la Argentina, en 2004, mientras que el episodio que contó Peñalver habría sucedido en otra estadía del británico, en 2006 o 2007, cuando se hospedó en el hotel Faena.
Dos visitas distintas, dos hoteles distintos y dos noches que, según ella, no tienen nada que ver. ¿Será?