Pidió licencia en el Concejo y apuntó contra un tribuno de la oposición por lo que publicó en redes
Parecía un cruce más en redes, hasta que terminó con una banca vacía: la concejala de Villa María pidió licencia y apuntó contra un tribuno de la oposición por lo que publicó sobre su matrimonio.
La concejala Patricia Heredia, del bloque oficialista Hacemos Unidos por Villa María, solicitó una licencia por tres meses sin goce de sueldo y apuntó directamente contra un tribuno de Cuentas de la oposición al que acusó de haber agraviado su vida privada en redes sociales.
La decisión la comunicó ella misma, visiblemente afectada, y la justificó con una recomendación médica derivada de su estado emocional. "Por ahora no puedo seguir ocupando mi banca", planteó.
Heredia sostuvo que fue objeto de "reiteradas expresiones agraviantes y situaciones de hostigamiento" por parte de personas que ocupan organismos públicos municipales. Nombró en particular al concejal Manuel Sosa y al tribuno de Cuentas Maximiliano Romero, ambos del espacio Uniendo Villa María.
"Ejercer una función electiva supone estar sometida al escrutinio ciudadano, a las críticas de la oposición y a las circunstancias políticas", reconoció. Pero marcó un límite: "la vida privada de las personas".
El episodio que desató la licencia
Según relató la concejala, Romero respondió públicamente en una red social a una intervención realizada por su marido, con expresiones sobre su vida íntima que prefirió no repetir. En esa misma conversación virtual, a Romero le habían reclamado "que vaya a trabajar", porque sus pares de otros dos bloques sostienen que asiste una hora, dos o tres veces por semana.
El tribuno contestó que esa afirmación sobre su falta de apego a la labor para la que fue elegido es una mentira y, según Heredia, aprovechó para endilgarle un calificativo a su esposo. "Para agraviar públicamente a mi esposo se introdujo una insinuación relativa a una supuesta infidelidad matrimonial y se me colocó, sin que yo hubiera participado de aquella conversación, en un lugar difícil", detalló.
La concejala enmarcó el hecho en la violencia política contra las mujeres. Recordó que la legislación vigente prohíbe expresamente la "violencia política dirigida a obstaculizar la participación política de la mujer" y diferenció el control político de otra cosa: "una cosa es cuestionar a un concejal por sus decisiones y otra muy distinta es utilizar su condición de mujer, su matrimonio y su intimidad para agraviarla".
"Esta licencia no significa admitir que esta clase de conductas sea parte inevitable de la política. Las diferencias son legítimas, las críticas son legítimas, el control es indispensable, pero ninguna de esas cosas exige introducirse en la intimidad de una mujer para degradarla", cerró.
La respuesta de Sosa y la solidaridad del recinto
Manuel Sosa dijo no entender por qué Heredia lo nombró a él, ya que hasta el día anterior mantenían un diálogo fluido. Aun así, expresó su "total solidaridad" con la concejala: "Estar en espacios políticos diferentes no justifica que una persona termine lastimada en su vínculo personal". Y agregó: "Si algo de mi parte la ha ofendido, le pido disculpas".
Celeste Curetti, Felipe Botta, Silvina Irusta y Yaslil Osés también se pronunciaron a favor de Heredia. Curetti afirmó que "las mujeres vivimos a diario violencias en la vida cotidiana y social" y llamó a seguir capacitándose en la materia. El radical Botta dijo que "nunca se deben pasar esos límites que hacen que una persona se cuestione el seguir trabajando para los demás".
Irusta fue más allá: "No basta con pedir disculpas. Hay que modificar prácticas". Y Osés apuntó contra Sosa por haber respondido "tan livianamente" cuando ya sabía lo que había pasado: "No son cosas de la política, porque le pregunto qué tiene que ver la vida privada con el control de las cuentas de la Municipalidad".
El siguiente en la lista de concejales es Julio Tabares, quien reemplazará a Heredia en la próxima sesión y por los tres meses que dure la licencia.