Planeaba un tiroteo en su escuela y tenía una lista de compañeros: el hallazgo que la delató
Una nena de 13 años armó una lista de compañeros y docentes para un ataque en su escuela de Río Gallegos. Lo que destapó todo fue un chat de WhatsApp y ahora la Justicia investiga el rol del acoso escolar en el caso.
El viernes, la comunidad del Colegio Secundario N° 25 de Río Gallegos vivió horas de máxima tensión. Una alumna de 13 años fue apartada de las aulas tras descubrirse que planificaba un ataque contra sus compañeros y docentes. La información, a la que accedió La Opinión Austral por fuentes gubernamentales, policiales y judiciales, sacudió a la capital santacruceña.
El plan que se destapó por WhatsApp
Según las fuentes, la menor mantenía conversaciones por WhatsApp con otro usuario, a quien detallaba las fases de lo que pretendía ser un ataque sin precedentes en la provincia. Fue esa persona, al ver la gravedad de los mensajes, quien decidió filtrar las capturas de pantalla y alertar a los jóvenes que aparecían en la lista.
Los chats revelaron que la estudiante había confeccionado una lista de blancos con nombres específicos de docentes y alumnos de su propio curso. Para llevar a cabo el ataque, su objetivo era apoderarse del arma reglamentaria del padre de una de sus compañeras, un efectivo de las fuerzas de seguridad.
Padres en la comisaría y denuncia institucional
Cuando las capturas comenzaron a circular entre los celulares de los adolescentes, el pánico se apoderó de las familias. Un grupo de padres se presentó en la División Comisaría Segunda de Río Gallegos para exigir medidas cautelares y un protocolo de resguardo que protegiera a alumnos y trabajadores.
En paralelo, las autoridades del Secundario 25 radicaron una denuncia institucional. La causa recayó en el Juzgado Penal Juvenil, a cargo del magistrado Fernando Zanetta. El Consejo Provincial de Educación (CPE) intervino de inmediato el mismo viernes: sus equipos de Abordaje se presentaron en el establecimiento para contener a alumnado y familias.
Como primera medida, se dispuso apartar a la menor de la presencialidad. Sin embargo, las autoridades educativas aclararon que, por protocolos vigentes, el Estado no puede separar definitivamente a un estudiante sin una orden judicial, garantizando así sus derechos mientras avanza la investigación.
El trasfondo: acoso escolar y antecedentes
Según trascendió, la adolescente habría armado este plan junto a un compañero y habría manifestado ser víctima de reiteradas situaciones de bullying. El dato, lejos de justificar la planificación de un acto homicida, pone en evidencia la desesperación y la falta de canales de diálogo que pueden empujar a una mente en desarrollo hacia la violencia extrema.
El contexto no ayuda: en abril de este año, Río Gallegos ya había sido escenario de operativos policiales por amenazas de tiroteos plasmadas en pintadas en baños de colegios. Lo que antes podía parecer una broma de mal gusto, hoy exige máxima rigurosidad investigativa.