Cada estudiante del IES N° 5 tiene que plantar tres árboles nativos en un predio de Río Blanco que durante años fue cultivado. La apuesta es recuperar el suelo y la biodiversidad, pero lo que van a sembrar y en qué lugar exacto marca el futuro del proyecto.
En un predio que durante años estuvo destinado al cultivo, un grupo de estudiantes de Jujuy está devolviéndole al suelo algo parecido a lo que era antes de la intervención humana. Se trata de los alumnos de la Tecnicatura en Sanidad y Gestión Ambiental del IES N° 5 José Eugenio Tello, que a través de sus prácticas profesionales desarrollan un proyecto de mitigación ambiental en el histórico predio de Finca La Noria, en la localidad de Río Blanco.
La propuesta no se limita a plantar árboles: apunta a restaurar corredores ecológicos, recuperar el suelo y recomponer el paisaje en zonas que tuvieron un fuerte impacto antrópico.
Qué tienen que hacer los alumnos
La metodología es concreta. Cada estudiante debe plantar tres ejemplares en sectores delimitados estratégicamente. Para eso se hizo una selección de especies autóctonas de la región, elegidas por su adaptabilidad y por el beneficio que aportan al ecosistema.
La lista incluye lapacho rosado y amarillo, palo borracho, algarrobo, tipa y jacarandá. Todas ellas forman parte de la flora representativa de la zona y son las encargadas de repoblar los espacios degradados.
La ingeniera Rosana Virgili, docente de la cátedra, explicó cómo se enmarca la tarea dentro de la formación de los futuros técnicos: "En la parte de prácticas profesionales a los alumnos se les da como tarea hacer diferentes tipos de mitigaciones ambientales, y en este caso corresponde a la creación de bosquecillos de especies nativas como para que ellos sean partícipes en lo que es la parte ambiental".
El trabajo no termina con la plantación
El proyecto contempla un seguimiento a largo plazo. Los mismos estudiantes que hoy ponen los ejemplares en tierra serán los que, el año próximo, controlen cómo crecen. Ese seguimiento se hará en otra materia de la carrera, Ecología Urbana y Rural.
"Ellos plantarán tres especies arbóreas por persona y realizarán al año siguiente, en otra asignatura que se llama Ecología Urbana y Rural, el seguimiento de estas especies", detalló Virgili.
Por qué eligieron Finca La Noria
El escenario no fue elegido al azar. La intervención se concentra en los sectores del predio donde más se sintió el impacto de la actividad humana, especialmente en aquellos que en algún momento fueron destinados a cultivos.
"Las zonas donde más impacto antrópico tuvo, que sería en los sectores donde hubo en algún momento cultivo", precisó la docente sobre los lugares priorizados para la forestación.
Aunque un bosque requiere años para consolidarse, los primeros efectos sobre el suelo, el aire y la biodiversidad empiezan a notarse de manera progresiva. La meta final está puesta en recuperar lo que el uso agrícola desplazó.
"Se prevé que el impacto a futuro es la recuperación de la biodiversidad, la gestación de corredores ecológicos y recuperar algunas especies que quizás por estas producciones se hayan ido a otro lugar, para que regresen a su lugar de origen", destacó la ingeniera.
Así, los estudiantes de la Tecnicatura en Sanidad y Gestión Ambiental no solo aplican en terreno lo que aprenden en las aulas: dejan plantado un antecedente concreto de restauración ecológica para la provincia.