Plantó árboles durante 47 años en una isla de India y creó un bosque más grande que Central Park
Lo que empezó como un gesto para salvar a unos animales se convirtió en un bosque de 550 hectáreas. La historia de Jadav Payeng, el hombre que plantó árboles durante 47 años en una isla de India, y el reconocimiento que llegó décadas después.
En el estado de Assam, al noreste de India, Jadav Payeng transformó un banco de arena del río Brahmaputra en un bosque de 550 hectáreas. Todo empezó en 1979, cuando encontró decenas de serpientes muertas por el calor en la orilla, sin árboles que les dieran sombra.
Esa imagen lo impulsó a plantar bambú y otras especies en un terreno que parecía condenado a la erosión. Lo que siguió fue un trabajo solitario de casi medio siglo que hoy se conoce como el bosque Molai, en honor a su apodo.
De 20 plantines a un ecosistema gigante
El proyecto arrancó con cerca de 20 plantines de bambú. Con el tiempo, Payeng sumó especies autóctonas y se ocupó personalmente de cuidar cada árbol, mejorar el suelo y reponer los que no sobrevivían. Las crecidas del río y la erosión constante complicaron la tarea, pero la vegetación terminó ganando la partida: los árboles aportaron sombra, enriquecieron la tierra y permitieron que creciera nueva flora.
Hoy, el bosque Molai tiene una superficie cercana a las 550 hectáreas, más grande que el Central Park de Nueva York, que ocupa 341 hectáreas.
Qué animales volvieron al bosque
La recuperación de la vegetación también trajo de vuelta a la fauna. En el bosque viven elefantes, ciervos, monos, conejos, rinocerontes indios y hasta tigres de Bengala, además de una gran variedad de aves.
A pesar del impacto, la historia de Payeng pasó desapercibida durante años. Recién cuando el fotógrafo y periodista Jitu Kalita visitó el lugar y difundió imágenes, el mundo conoció la magnitud de su obra.
En 2015, Payeng recibió el Padma Shri, una de las distinciones civiles más importantes de India, por su aporte a la conservación ambiental. Desde entonces, se lo conoce internacionalmente como el “Hombre Bosque de la India”.
Lo que empezó como un gesto ante la muerte de unos animales se convirtió en uno de los ejemplos más grandes de restauración ecológica hecha por una sola persona.