Polémica en el Congreso: Un acuerdo paritario dispara los sueldos de los senadores por encima de los $11,5 millones
Un acuerdo paritario en el Congreso activó un polémico mecanismo que dispara los ingresos de los senadores a una cifra millonaria. ¿Qué propuso Victoria Villarruel ante el rechazo de parte del oficialismo? Los detalles del aumento que reabre el debate sobre los privilegios en la política.
Una negociación entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos desató un efecto dominó que terminará beneficiando directamente a los miembros de la Cámara alta. El acuerdo salarial para los trabajadores parlamentarios, que incluye aumentos retroactivos y escalonados, activa automáticamente un mecanismo que eleva las dietas de los senadores a una cifra récord, generando un fuerte rechazo en parte del oficialismo.
El incremento pactado para el personal legislativo se distribuye en varios tramos mensuales acumulativos. Incluye una suba retroactiva del 2% correspondiente a diciembre, seguida de ajustes que van del 1,5% al 2,5% en los meses siguientes. Este esquema arroja un aumento acumulado cercano al 10% hasta mayo.
¿Cómo impacta esto en los senadores?
La clave del polémico incremento reside en una decisión tomada por los propios senadores en abril de 2024. En esa oportunidad, vincularon sus dietas al sistema de módulos utilizado para pagar a los empleados del Congreso. Desde entonces, el sueldo de un senador se calcula en base a 4.000 módulos.
De ese total, 2.500 módulos corresponden a la dieta base, 1.000 a gastos de representación y 500 a un adicional por desarraigo. A esto se suma una decimotercera dieta anual, equivalente a un aguinaldo. Cada vez que el valor del módulo se actualiza por paritarias, el salario de los legisladores sube de forma automática.
Con la nueva actualización, los senadores pasarán de percibir alrededor de $10,2 millones brutos a una cifra que ronda los $11,5 o $11,6 millones mensuales, antes de los descuentos correspondientes.
La reacción y el rechazo interno
La noticia del aumento generó una inmediata reacción en el bloque de La Libertad Avanza en el Senado, que rechazó de plano la suba. A través de un comunicado, los legisladores oficialistas aseguraron que no acompañarán el incremento, argumentando la necesidad de mantener una línea de austeridad en el gasto público.
“El pueblo espera de nosotros una respuesta coherente con nuestros principios”, señalaron, afirmando que consideran que su “salario no debe ser aumentado” en el actual contexto económico. Remarcaron que perciben “una remuneración muy por encima del ingreso promedio de la sociedad”.
La propuesta solidaria de Villarruel
En medio de la polémica, la vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, se despegó de la decisión y planteó una alternativa. Sugirió que los senadores donen el aumento salarial derivado de las paritarias a la Fundación del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
A través de redes sociales, Villarruel aclaró que, en su rol institucional, no tiene injerencia en la definición de los salarios de los legisladores. “Queda a criterio de cada senador donar o cobrar el aumento”, sostuvo, apuntando contra lo que calificó como “operadores malintencionados”.
Una brecha que se agranda con Diputados
La situación profundiza la notable diferencia que existe con la Cámara de Diputados. Allí, las dietas no están vinculadas automáticamente a las paritarias de los trabajadores. Su actualización depende de decisiones de la presidencia de la Cámara, a cargo de Martín Menem.
Actualmente, un diputado nacional percibe cerca de $6 millones brutos (unos $4,5 millones netos), más un adicional aproximado de $600.000 por gastos de representación. Una cifra sensiblemente menor a la que pronto percibirán sus pares del Senado, un desnivel que es un reclamo recurrente dentro del Congreso.