Polémica en el Senado: Legisladores rechazan millonario aumento de dietas en medio de la crisis
Un aumento automático lleva las dietas senatoriales a superar los $11 millones. En plena crisis, la noticia desató una cascada de rechazos y anuncios de donaciones. ¿Realmente pueden negarse a cobrarlo? Te contamos el intrincado mecanismo que genera la polémica y qué harán los senadores tucumanos.
La confirmación de un incremento que llevaría las dietas de senadores a más de $11 millones brutos desató un terremoto político. Frente al malestar social por los salarios legislativos, senadores de distintos bloques comenzaron a anunciar que no aceptarán la suba o que donarán ese dinero, en un gesto de austeridad forzada.
El aumento no es una decisión aislada, sino la consecuencia directa del acuerdo paritario firmado entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos. Este pacto estableció una suba acumulada cercana al 12% entre diciembre y mayo para los empleados.
Desde 2024, un sistema automático vincula las dietas de los senadores con el valor módulo de esos empleados. Por lo tanto, cada actualización salarial para el personal impacta de manera inmediata en los ingresos de los legisladores, sin necesidad de un nuevo voto.
¿Quiénes se bajaron del aumento millonario?
El primer bloque en marcar posición fue La Libertad Avanza, que conduce Patricia Bullrich. A través de un comunicado, anunciaron que sus integrantes no cobrarán el incremento. “El pueblo espera de nosotros una respuesta coherente con nuestros principios. Por eso consideramos que nuestro salario no debe ser aumentado”, fundamentaron.
La Unión Cívica Radical siguió sus pasos. El bloque que lidera Eduardo Vischi afirmó que, si bien los aumentos para los empleados “son necesarios”, estos “no deberían implicar mejoras para los legisladores”. La senadora radical Carolina Losada fue más contundente en declaraciones a LN+.
“Desde el bloque de la UCR rechazamos este aumento porque nos parece injusto. Es un momento difícil para la gente y para las empresas”, sostuvo Losada. Además, buscó relativizar las cifras que circulan: “Nosotros nunca cobramos eso. Ni 10 ni 11 millones: jamás existieron esas cifras. Cobramos mucho menos. Yo cobro alrededor de ocho millones y además pagamos Ganancias”.
En tanto, los tres senadores nacionales por Tucumán –Juan Manzur, Beatriz Ávila y Sandra Mendoza– no se pronunciaron sobre el tema, por lo que se supone que percibirán el aumento correspondiente.
Renuncias individuales y un debate técnico
Más allá de las decisiones de los bloques, varios legisladores comunicaron posiciones personales. Los senadores por Misiones, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, anunciaron que renunciarán al incremento, argumentando que “el contexto económico que atraviesa el país exige gestos claros de austeridad”.
A ellos se sumaron los tres senadores de Santiago del Estero: Gerardo Zamora, José Neder y Elia Moreno. Zamora informó en X (ex Twitter) que enviaron una carta formal a la presidencia del Senado para comunicar su decisión de no aceptar la suba.
Sin embargo, dentro del Senado aclaran que el mecanismo administrativo no permite “renunciar” directamente a la dieta. Esta está fijada por ley en base a módulos y no puede ser modificada de manera individual. En la práctica, los legisladores que tomen esta decisión deberán cobrar el salario completo y luego donarlo a la institución que elijan.
La vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel, se refirió al asunto en sus redes sociales. “Como Vicepresidente no soy senador y no decido cuánto cobran. Eso lo deciden ellos”, escribió, y sugirió que quienes no quieran el aumento destinen el dinero a la Fundación del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
La explicación del sistema automático
En medio de la polémica, algunos senadores salieron a explicar el origen técnico del incremento. El senador libertario por Neuquén, Pablo Cervi, detalló en una entrevista con LU5 que la suba “no es algo que haya decidido ahora el Senado”, sino que responde a un sistema automático aprobado el año pasado.
“Está atado a un sistema automático que se actualiza con los salarios del personal legislativo”, explicó Cervi. Para el legislador, el debate de fondo debería centrarse en si se mantiene o modifica ese mecanismo de actualización automática, y no en una decisión puntual.
Hasta el momento, los senadores del bloque peronista no han fijado una postura unificada. No obstante, su jefe, José Mayans, ha manifestado en otras oportunidades una línea similar a la de Losada, insistiendo en que “es mentira” que cobran la cifra bruta que se difunde públicamente.
La polémica, que mezcla gestos políticos, un sistema de actualización cuestionado y la percepción ciudadana sobre los salarios de la clase política, sigue abierta y divide aguas en la Cámara alta.