Javier y Karina Milei estaban de buen humor en la noche del jueves, aunque muy expectantes. Incluso tras un error en la comitiva que -para evitar que el Presidente se quedara a presenciar un show que derivó en rifas y subastas-, llevó al mandatario a un salón aparte. Allí terminó sometido a una agotadora exposición de selfies con las esposas de los invitados que estaban aburridas y se encontraron para su sorpresa con el presidente de Argentina. Fueron, al final de la noche, las únicas imágenes enviadas por el videasta presidencial Santiago Oria del jefe de Estado en la American Patriot Gala de Mar-a-Lago.
Invitados que hablaron con Clarín, y que estaban al lado de los argentinos en la gala, escucharon al canciller Gerardo Werthein decirle al resto, a las 22.24, que los autos de la comitiva ya estaban listos y que había que partir. A las 22.27 se fueron todos los argentinos, incluyendo al ministro de Economía, Luis Caputo, que había viajado desde Buenos Aires en el avión de los hermanos Milei para estar presente si se daba el encuentro con Donald Trump.
El ministro no habló con nadie, sólo con Karina Milei toda la noche, y terminó haciendo videítos con su celular. Pero, tal como dijeron los organizadores y se ve en imágenes, el presidente de los Estados Unidos llegó a Mar-a-Lago las 22.50, cuando por un error de cálculo o impaciencia, cuyo responsable hay que dilucidar, la comitiva argentina ya se había ido.
Ni la pinchadura de un neumático del helicóptero de Trump por la tarde, ni su atraso en llegar al Doral, tuvieron que ver con el desencuentro con Milei. En la agenda oficial del presidente de los Estados Unidos figuraba la cena con empresarios y deportistas en el Doral, de Miami. Y ya estaba en zona desde la media tarde. Es decir, estaba planeado un saludo a los invitados de la Gala, incluyendo a Milei, muy tarde, cuando llegara a su residencia, enfrente del salón de la fiesta, que forma parte de los eventos para recaudar dinero y hacer política. Pero no estaba en la agenda oficial de la Casa Blanca un encuentro con el argentino. Y fue desde Casa Rosada desde donde alimentaron esa posibilidad durante toda la semana.
Luego, hay versiones confusas. “Tenían todo listo para verse. Solo debían esperar 15 o 20 minutos. Estaba todo armado, pero se fueron sin avisar. No sabemos por qué se fueron”, relató Glenn Parada, director ejecutivo de Make America Clean Again (MACA), la fundación organizadora de la American Patriot Gala.
Lo dijo en varios medios televisivos con los que habló este viernes tras el escándalo por la partida. “Todo estaba planeado para que se encontraran. Milei aceptó venir por eso. Los pusimos juntos para que se puedan reunir (en el complejo de Mar-a-Lago). Pero a los 15 minutos de que se fue la delegación argentina, llegó Trump”.
Glenn Parada dijo en relación con el canciller Werthein: “Sí, estaba muy enojado. Se lo notaba molesto, se fue a los gritos”. Y reflexionó a lo largo de sus entrevistas: “No entiendo qué pasó, porque solo era cuestión de esperar. Todo ya estaba listo. Y la gente se quedó incómoda”. Agregó: “Fue él (por Werthein) quien se comunicó con el anfitrión para anunciar que se retiraban. Estábamos todos esperándolos, incluso la familia Trump”.
Lo único cierto es el horario de la partida y la llegada posterior de Trump a su casa y que pasó a saludar por la gala. Los testimonios obtenidos en forma directa por Clarín de quienes estuvieron allí afirman que el servicio secreto les dio la orden en un momento de entrar al salón de la gala porque venía Trump y que, como no vieron condiciones de seguridad para el presidente norteamericano, solo le permitieron saludar de lejos, en una suerte de antesala de la gala, antes de llevárselo a su residencia.
Trump no entró a la gala donde minutos antes había estado Milei. Glenn Parada dijo que había un salón preparado para los dos. El dirigente aseguró que se le informó que Trump estaba retrasado, pero que iba a Mar-a-Lago. Lo que no se entiende es con qué autoridad estadounidense hablaba Werthein sobre la llegada de Trump y si es que hablaba con alguna.
A las 21.23, Milei fue premiado y dio su discurso. Terminó ovacionado a las 21.35. Se sentó nuevamente, premiaron a Natalia de Negri y, cerca las 22, empezó la recaudación con subastas y rifas de merchandising.
Para no molestarlo con esta actividad, retiraron al presidente argentino y ahí empezaron las fotos en el foyer (vestíbulo o hall de entrada), con las esposas de los invitados. Por 20 minutos Milei se sacó fotos, pero porque la gente quiso, se abalanzaban sobre él. Mientras que el canciller, nervioso, hablaba con el Servicio Secreto.
Algunas versiones indican que, en un momento, uno de los organizadores y socio de Trump en Mar-a-Lago le habría dicho al ministro “no me levante la voz”. También se la escuchó quejarse del canciller a Kimberly Guilfoyle, exnovia de Donald Trump Jr, de presuntos malos modales. Todos hicieron diferencia con Milei a quien consideraron siempre con buen ánimo y trato para todos pese a los ajetreos.
Eso explica los intercambios del Canciller y su presunto enojo, la furia que según otras fuentes ahora dicen que tienen los hermanos Milei con él, y que se suma también a la difícil tarea comercial bilateral que tiene el Gobierno argentino por delante.
El enojo con el canciller también es porque no le pudo arrancar al secretario de Estado, Marco Rubio, una bilateral con Trump ni para el viernes ni una fecha para más adelante teniendo en cuenta que el lunes pasado la Casa Blanca invitó en visita oficial a Nayib Bukele. El salvadoreño se reunirá en Washington con Trump el 14 de abril.
NE
Fuente: clarin.com