Una goma desinflada, demoras y decepción: por qué no se concretó la foto entre Trump y Milei en Mar-a-lago

El primer paso del menú fue bautizado en honor del invitado principal: “Trump iceberg Wedge”, una entrada de queso Roquefort, uvas, tomate y panceta. Lo seguía el “main course”, carne fileteada con vieiras empanizadas y guarnición de espárragos y papas gratinadas con salsa bordalesa. El postre, un “Mar-a-lago trío”, una variedad de delicias de chocolate. Todo estaba listo anoche en el gran salón de baile del complejo del presidente Donald Trump en Palm Beach, Florida, para la “American Patriots gala”, donde el jefe de la Casa Blanca era fervientemente esperado por centenares de invitados y también por el presidente Javier Milei, que había viajado desde Argentina para recibir allí un premio e intentar encontrarse con Trump.

Pero hubo decepción general: el magnate no apareció. Y no hubo foto con Milei.

De riguroso smoking, el jefe de la Rosada llegó a la fiesta pasadas las 9 de la noche, hora de Florida, junto con su hermana y secretaria general Karina; el ministro Luis Caputo y el canciller Gerardo Werthein. Los centenares de invitados a la gala organizada por los grupos conservadores Make America Clean Again (MACA) y We Fund the Blue, habían pagado desde 700 dólares y hasta varios miles para estar en una mesa bien ubicada.

Con un viaje relámpago, Milei había viajado especialmente para este evento porque le iban a dar el premio “Lion of Liberty”. Pero lo que realmente buscaba era reunirse, aunque sea brevemente, con Trump para lograr una foto que apuntalara al Gobierno ante dos situaciones clave para Argentina.

Donald Trump en el avión presidencial que lo llevó a Palm Beach. Foto Reuters. Por un lado, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, donde Estados Unidos tienen un rol clave en el directorio ejecutivo para la aprobación de un nuevo programa que se demora en salir. Por el otro, la negociación de un alivio a la suba de aranceles del 10% que Trump impuso al país el miércoles, en un paquete que involucró a todo el planeta.

Según cronometró el pool de periodistas de Casa Blanca que siempre acompaña al presidente, Trump llegó al desde Washington al aeropuerto de Miami a las 4.45 de la tarde, vestido de traje y una gorrita roja con el logo MAGA. Desde allí iba a ser transportado en helicóptero Marine One a una cena de caridad en un club de golf en Doral. Pero no despegó enseguida porque el aparato tenía una goma desinflada y no pudo partir. Trump tuvo que esperar un rato hasta que finalmente partió a las 5.19 en otra aeronave.

En su evento en el Doral Golf Club, Trump anduvo en carrito de golf, cenó, saludó a todo el mundo y dio un discurso. Desde allí se trasladó de nuevo al aeropuerto de Miami, donde llegó casi a las 10 de la noche, precisamente a las 9.54. A las 10.08 partió en vuelo al aeropuerto de Palm Beach, al norte de Miami, donde está su residencia en Mar a lago. Llegó a su inmenso complejo a las 10.51 en la “Bestia”, su limusina blindada.

Y mientras en el salón principal de Mar-a-Lago el presidente Milei y centenares de personas lo esperaban, Trump, de 78 años, se dirigió a la parte privada de su residencia y se retiró a descansar.

Apenas se supo que Trump no iba, la delegación argentina se retiró de la fiesta, donde había un clima de decepción porque el personaje más esperado de la noche no se presentaba. Milei se había quedado sin foto.

Aunque se sabe que los movimientos de Trump son muchas veces impredecibles y que tuvo inconvenientes con una aeronave, desde Buenos Aires algunos sectores del Gobierno mostraban cierta molestia con el canciller porque el Presidente había ido especialmente a buscar ese encuentro, que parecía un hecho, y que finalmente no se concretó, a pesar de la “relación estratégica” entre ambos países y la buena sintonía entre los líderes.

A pesar el traspié, el día había comenzado bien para el Gobierno. El canciller Werthein había logrado una reunión en Washington con dos funcionarios clave de Trump en este momento, el secretario de Comercio Howard Lutnick y el US Trade Representative Jamieson Greer, dos hombres muy buscados luego de que el jefe de la Casa Blanca lanzara el aluvión global de aranceles. Werthein había iniciado allí una negociación para intentar frenar el impacto de los aranceles a la Argentina.

Milei ofreció un gesto a Trump en su discurso en la cena. Le dijo que Argentina “va a avanzar para readecuar la normativa” para cumplir “los requerimientos de aranceles recíprocos” que pidió el republicano. “Como verán, nosotros hacemos política con hechos, no con meras palabras y en eso coincidimos con el presidente Trump. Es momento de hacer. Estamos comprometidos en tomar las medidas necesarias para resolver la asimetría con los Estados Unidos en un plazo breve”. “Debemos trabajar espalda con espalda como socios estratégicos con objetivos comunes”, clamó Milei.

Las negociaciones comerciales siguen a todo vapor. En el avión rumbo a Miami, Trump dijo a los periodistas: “Todos los países nos están llamando. Esto es la belleza de todo esto. Nos pusimos en el asiento del conductor. Si hubiéramos pedido a los países que nos hicieran el favor, ellos habrían dicho que no. Ahora harán cualquier cosa por nosotros”. Sobre si está dispuesto a hacer acuerdos dijo: “Depende…siempre y cuando nos den algo que esté bueno”.

Pero Trump no llegó a escuchar anoche al presidente argentino en vivo y en directo. Después de un largo día, el magnate descansaba en su residencia. La delegación argentina partió a Buenos Aires desde Mar-a-lago, a medianoche.

Fuente: clarin.com

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