¿Por qué la Serie A ya no produce talentos italianos?
Italia se quedó fuera del Mundial 2026 tras caer ante Bosnia. La Serie A tiene 401 extranjeros de 588 jugadores profesionales, limitando el desarrollo de talentos locales según análisis y declaraciones de técnicos como Cesc Fábregas.
La selección italiana de fútbol se quedó afuera del Mundial 2026 tras caer ante Bosnia en el repechaje, repitiendo los fracasos de 2018 y 2022. Un análisis profundo revela que el problema no es casual, sino estructural: la liga italiana dejó de priorizar a sus jóvenes.
En la temporada pasada, de los 588 jugadores con contrato profesional en la Serie A, 401 no eran italianos. Esta abrumadora mayoría extranjera marca una política clara en contra del desarrollo de los talentos locales.
La voz de un técnico en primera persona
El español Cesc Fábregas, director técnico del Como, explicó la dificultad de encontrar futbolistas italianos para su equipo. “Si tuviera que elegir entre un italiano y un español, siempre me quedaría con el primero, pero tenemos que averiguar cómo encontrarlo o si necesitamos entrenarlo para el futuro”, señaló.
Y agregó: “Intentamos fichar a tantos italianos como sea posible. Analizamos, vimos qué jugadores podíamos traer para subir el nivel del equipo, incluso jóvenes, pero fue un esfuerzo increíble. El mejor jugador italiano juega en el Inter, en la ‘Juve’… y este nivel es más difícil para nosotros”.
El Como, una de las sensaciones de la liga que tiene como figuras a los argentinos Nico Paz y Maxi Perrone, muestra una estadística contundente: en su plantel hay solo un jugador italiano, Edoardo Goldaniga, que apenas jugó 15 minutos repartidos en dos partidos.
Un problema que viene de la base
La realidad es que para el joven italiano es muy complicado asentarse en la primera división. Hay excepciones como Marco Palestra y Pio Esposito, que ya forman parte de la Azzurra y tuvieron muy buenos minutos ante Bosnia, pero eso no es suficiente.
El problema del fútbol italiano es la base. La profesionalización de los chicos de inferiores es muy complicada y el salto del segundo equipo al primero es muy grande. Algunos clubes como Juventus, Milan o Atalanta intentan paliar esto con la reciente creación de equipos sub-23 que compiten en Serie C.
“Hay un problema. En Italia a los 24 años un jugador es considerado joven, pero fuera de Italia a esa edad tienen 150 o 200 partidos de titular”, señaló Giacomo Raspadori, actual delantero del Atalanta.
La desaparición del gambeteador
Como si esto fuera poco, ya casi no se encuentran gambeteadores. Los férreos esquemas del fútbol italiano se devoraron a la técnica. Incluso, desde chicos, los jugadores vienen coartados en este sentido.
Massimiliano Allegri, entrenador del Milan, lo explicó hace algunos años: “En el fútbol se habla demasiado de teoría, siempre oigo hablar de esquemas, de esas cosas. Si pensás que en el fútbol ganan los esquemas, entonces Messi no vale 250 millones, Ronaldo no vale 400 e Higuaín no vale 100”.
La Selección de Italia es víctima de estos problemas ya que no puede nutrirse de figuras o jugadores prometedores, algo que a la larga termina costando caro. De hecho, ante Bosnia, los delanteros fueron Moise Kean, titular en una Fiorentina que roza el descenso, y Mateo Retegui, que juega en la liga árabe.
Las estrellas son extranjeras
Las figuras de la Serie A, como no podía ser de otra manera, son jugadores extranjeros. Lautaro Martínez (Inter), Nico Paz (Como), Kenan Yildiz (Juventus), Luka Modric (Milan) y Scott McTominay (Napoli) son los que destacan en cada fecha.
Otro de los problemas que afectan al jugador italiano tiene que ver con los esquemas. La mayoría de los equipos optan por una formación 3-5-2, donde hay poco espacio para el talento. Los partidos de la Serie A se instalan en esa tendencia no regateadora y cuando llega el momento de la verdad a nivel internacional es complicado igualar el nivel.
Este martes 31 de marzo de 2026, en Zenica, Bosnia, Italia cayó eliminada del repechaje para el Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. La derrota no es un hecho aislado: desde 2010, ningún equipo italiano ha logrado ganar la Champions League, reflejando una crisis que va más allá de la selección nacional.




