Por qué las pymes sanjuaninas se están mirando en un espejo que no es el de las ganancias
Economía · San Juan

Por qué las pymes sanjuaninas se están mirando en un espejo que no es el de las ganancias

Nueve empresas sanjuaninas están en plena carrera por una certificación que hace seis años casi nadie miraba. Una de las pioneras cuenta qué cambió en el empresariado local y qué sigue faltando.

Gabriela Carranza, socia gerente de Broker Andino, sostiene que la clave para que las empresas sanjuaninas sobrevivan a los golpes del contexto no está en la caja fuerte sino en la previsión. La firma, que se define como pionera del Sistema B en San Juan, plantea que el sector privado debe asumir el desarrollo sustentable como un compromiso cotidiano y no como una declaración de buenas intenciones.

Para Broker Andino, planificar el futuro va más allá de un cálculo financiero: es una forma concreta de proteger a la comunidad. Con años de experiencia en gestión integral del riesgo y medicina laboral, la compañía sostiene que anticiparse a las contingencias es el paso indispensable para que las empresas operen seguras y las familias sanjuaninas no queden desprotegidas ante hechos súbitos.

La visión de Carranza apunta a cambiar un hábito muy arraigado: el de reaccionar cuando la crisis ya estalló. Coberturas patrimoniales, salud ocupacional o esquemas de ahorro para la educación de las próximas generaciones son algunas de las herramientas que, según la empresaria, permiten estructurar el porvenir con tiempo, otorgan certezas económicas y habilitan metas a largo plazo sin depender de la urgencia.

Una empresa responsable, no solo rentable

Bajo el modelo de Empresa B, Broker Andino concibe que el crecimiento privado solo tiene sentido cuando genera un impacto positivo en su entorno. La incorporación de buenas prácticas y de prevención cotidiana en la cadena productiva, sostiene, consolida un ecosistema más sólido y equitativo para el desarrollo integral de San Juan.

"Ser una Empresa B es, básicamente, ser una empresa responsable", define Carranza. Y agrega que implica entender que no solo importa lo que se hace, sino cómo se hace y cuál es el impacto que se genera. "Queremos que la comunidad confíe en nosotros, pueda trabajar con nosotros y se sienta parte de lo que hacemos", señala.

La firma inició el proceso de certificación hace aproximadamente seis años, cuando estos temas no tenían la visibilidad actual. Hoy, dice, se habla permanentemente de responsabilidad social, sustentabilidad y sostenibilidad, lo que demuestra cuánto avanzó la sociedad en poco tiempo.

El riesgo, una conciencia que falta instalar

Carranza advierte que la conciencia del riesgo todavía no está instalada en la sociedad argentina. "No estamos preparados para ser previsibles. Estamos acostumbrados a trabajar sobre la contingencia, que es algo completamente diferente", plantea.

Esa diferencia entre accidente y siniestro es central en su discurso. Un accidente es un hecho súbito y violento que no se puede controlar al ciento por ciento, pero existe un porcentaje importante sobre el que se puede actuar mediante la prevención. Si se toman las medidas de seguridad, se aplican los protocolos y el personal los cumple, sostiene, se reduce muchísimo la posibilidad de que ocurra un siniestro o se minimizan sus consecuencias.

"Nosotros tenemos una conciencia sobre el riesgo que muchas otras personas no tienen. Eso hace que estemos permanentemente observando situaciones que quizás otros no ven en el día a día", explica. Esa obligación de advertir y asesorar es, según ella, parte del servicio que ofrece la firma a empresas de todos los rubros.

El abanico de clientes va desde quienes solo quieren un papel que certifique algo hasta quienes realmente quieren trabajar en la prevención. "Lo más versátil y atrapante de lo que hacemos es que hablamos con absolutamente todos los rubros", cuenta.

La minería como escuela de estándares

Carranza no duda al señalar el impacto de la minería en la seguridad y la prevención de las empresas sanjuaninas. "La minería nos está subiendo la vara porque exige protocolos, medidas de seguridad más rigurosas y revisiones periódicas de todos esos procedimientos", afirma. Eso obliga a trabajar en la prevención y no solamente en la contingencia cuando el problema ya ocurrió.

Ese empuje también transformó al empresariado local. "Creo que hemos madurado muchísimo. Hoy se ponen sobre la mesa temas que hace 20 años ni siquiera imaginábamos", dice. Menciona reuniones entre cámaras, empresas que se organizan para desarrollar parques industriales, rondas de negocios y espacios de diálogo que antes prácticamente no existían.

Sin embargo, reconoce que todavía hay cuestiones en las que San Juan está un paso atrás por el contexto económico, las distancias y la ubicación lejos de los grandes centros de consumo.

La colaboración entre competidores es otro de los cambios que observa. "Venimos de una sociedad empresarial bastante cerrada. Antes era común pensar que el producto era un secreto, que nadie podía entrar a la planta y que cada uno tenía que demostrar que era el mejor", recuerda. Hoy, sostiene, la competencia no pasa solo por tener el mejor producto sino por ofrecer el mejor servicio, y las alianzas permiten complementar capacidades: una empresa puede necesitar medir su huella de carbono y otra puede tener ese conocimiento pero necesitar recursos humanos o camiones.

Nueve empresas en camino a la certificación

El ecosistema de Empresas B en San Juan está en movimiento. Carranza cuenta que actualmente hay nueve empresas recorriendo el camino para certificarse y que están organizando un nuevo encuentro de Construyendo Futuro. A esas reuniones se suman compañías ya certificadas, otras próximas a lograrlo y algunas que simplemente quieren incorporar buenas prácticas.

"Lo que nos une es el propósito, y ese propósito no necesariamente tiene que estar certificado", aclara. Aun así, destaca el valor de la auditoría externa: puede reconocer lo que se hace bien pero también mostrar aspectos a modificar.

El primer reporte de sostenibilidad es el más complejo, según su experiencia, porque obliga a hacerse muchas preguntas y replantear distintas cuestiones. Y uno de los principales problemas que detecta es la comunicación: "Nos cuesta comunicar lo que hacemos, explicarles a nuestros empleados cuáles son nuestros objetivos y por qué queremos alcanzarlos".

Las operadoras mineras, ejemplifica, tienen áreas específicas de comunidad porque deben presentar reportes a sus accionistas y cumplir requisitos para acceder al financiamiento. Tienen que demostrar cuántos proveedores desarrollaron, cuánto compraron, qué inversiones realizaron y cuánto dinero dejaron en la provincia.

De la clínica laboral a competir con las grandes

Broker Andino amplió sus servicios a partir de observar los procesos y entender cómo atender mejor las necesidades de los clientes. Una de sus unidades de negocio es la clínica laboral, que comenzó atendiendo siniestros de ART y después se extendió a la medicina laboral. Hoy atienden distintas contingencias de las empresas, incluida la logística para trasladar personas cuando ocurre un siniestro en lugares alejados, algo especialmente importante en proyectos de exploración minera.

Durante muchos años, los servicios para la gran minería eran atendidos por empresas de afuera de la provincia con estándares muy altos. "Nosotros fuimos adquiriendo experiencia hasta alcanzar esos niveles. Tenemos una ventaja importante: estamos en San Juan y conocemos el territorio", afirma Carranza. Hace 13 años que atienden a Veladero. "Sabemos lo que significa responder a un accidente un sábado a la medianoche o trasladar a un paciente un domingo a las cinco de la mañana", ilustra.

Para los servicios que no pueden cubrir solos, como el seguro integral de una mina, cuentan con un socio estratégico: Marsh, compañía líder en seguros para la industria minera. "De esa manera podemos brindar soluciones más completas, aprovechando nuestras capacidades y complementándolas con las de nuestros socios", explica.

Sobre cómo competir en mercados exigentes, su receta es clara: "Lo primero es saber para qué estás preparado. No todas las empresas pueden competir en la misma categoría y eso no tiene nada de malo". En una cadena de valor existen distintos jugadores y cada uno tiene que identificar su lugar. "Lo importante es ser el mejor en aquello para lo que estás preparado".

Mujeres que llegaron al comando

Carranza también se refiere al avance de las mujeres en los espacios de liderazgo empresarial de San Juan. Cuando comenzaron a trabajar con el Departamento Mujer de la Unión Industrial fueron, en cierta manera, pioneras. "No significa que antes no hubiera mujeres, pero eran menos y muchas todavía no se animaban a ocupar determinados lugares", recuerda.

Hoy ve mujeres en cargos ministeriales, en la Justicia, al frente de empresas constructoras y químicas, conduciendo camiones y en puestos de comando de operaciones mineras. "Creo que hoy ya llegamos a muchos de esos lugares. El desafío es mantenerlos, fortalecerlos y enriquecerlos", sostiene.

El próximo paso, según ella, es generar condiciones para que las mujeres puedan elegir. Algunas llegaron a puestos de liderazgo porque querían demostrar que estaban preparadas; otras accedieron gracias a políticas de cupo que, en su momento, fueron necesarias. Ahora trabajan entre distintas cámaras y organizaciones de mujeres para reunir estadísticas e identificar dónde siguen existiendo dificultades, por ejemplo en determinadas edades, en las universidades y en ciertas carreras.

"Todos tenemos las mismas capacidades. Lo que ocurrió durante mucho tiempo fue que las mujeres no siempre reconocían esas capacidades o no tenían la posibilidad de desarrollarlas", afirma. Y remarca el valor de las distintas miradas en los equipos: hay quienes sintetizan y deciden rápido y quienes necesitan analizar más variables antes de decidir; lo importante es que esas capacidades se complementen.

Sobre la responsabilidad familiar, reconoce que las mujeres siguen teniendo muy presente el cuidado de los hijos y las familias, incluso en puestos de gran responsabilidad. Recuerda una situación con Laura Hernández, que en aquel momento trabajaba en Barrick: justo antes de salir a entregar un premio, recordó que se había olvidado un afiche que su hijo necesitaba para la escuela y tuvo que resolverlo en ese momento. "Creo que estamos preparadas para desarrollar varias tareas simultáneamente, pero también tenemos que aprender a delegar", reflexiona.

Las mentorías, dice, son fundamentales. Durante el Mes de la Mujer participaron en las caminatas de mentoreo de Voces Vitales y recibieron comentarios de emprendedoras que consiguieron contactos, modificaron sus proyectos o se animaron a hacer algo más grande. En el ámbito educativo también las ve clave: en carreras como Electromecánica puede haber una o dos estudiantes y algunas abandonan porque no se sienten parte del grupo. "Una docente nos decía que lo que faltaba era mentoreo: que otra mujer que hubiera atravesado esa experiencia pudiera acercarse y contarles cómo superó sus dudas", relata.

Escuchar antes de ofrecer

Para acercarse a empresas familiares resistentes a los cambios, Carranza asegura que la principal tarea es escuchar. "No todo lo que yo tengo pensado ofrecerle a una empresa necesariamente es lo que esa empresa necesita. Primero hay que entender su realidad", plantea. Y confía en que las cosas cambian generación tras generación, con jóvenes de mentalidad más abierta que viajan, recorren plantas y aprenden de otras formas de trabajar.

Acompañar a las empresas sanjuaninas en sus proyectos de crecimiento no es sencillo en Argentina, admite. A veces una compañía necesita un seguro de caución para presentarse a una oportunidad de negocio, quizás tuvo un año complicado de facturación pero tiene buena perspectiva. "Nosotros conocemos a esa empresa, conocemos a su familia, sabemos dónde está inserta, cómo trabaja y cómo se relaciona con su sector. Ese conocimiento nos permite acompañarla de una manera diferente", explica.

Las aseguradoras, cuenta, buscan que ocurra la menor cantidad posible de siniestros. Para calcular el costo de un seguro se analizan la frecuencia y la gravedad de los siniestros: no es lo mismo una empresa con accidentes leves que otra con siniestros graves o frecuentes. Por eso la prevención es tan importante.

Sobre la falta de conciencia ante los riesgos económicos y familiares, pone un ejemplo: una persona joven, con hijos pequeños y buena situación económica, puede pensar que no necesita un seguro de vida. Pero si le ocurre algo aparecen procesos sucesorios y dificultades para disponer de bienes que pueden afectar económicamente a su familia. "Tenemos que trabajar mucho más en la educación sobre los riesgos que enfrentamos todos los días", insiste.

Un seguro también puede ser una herramienta de planificación y ahorro a largo plazo. Existen pólizas que combinan protección de vida y ahorro; si no ocurre ningún imprevisto, ese dinero puede usarse para otros objetivos, como viajar en familia, o construir un fondo para que los hijos estudien en la universidad. "La previsibilidad te permite tener herramientas y elegir", resume.

El error más común que detecta en los empresarios es creer que su respaldo económico alcanza para afrontar un siniestro. Un incendio en una fábrica no solo daña la propia empresa: puede afectar propiedades vecinas, otras fábricas, viviendas o establecimientos con cientos de trabajadores alrededor. "Muchas veces conocemos el costo de un riesgo en nuestra propia operación, pero no dimensionamos todas sus posibles consecuencias", advierte.

Broker Andino creció en infraestructura, cantidad de empleados y recursos, pero Carranza subraya que ese crecimiento debe estar acompañado por el desarrollo de los equipos. "Una empresa no puede depender de una sola persona. Necesitás contar con un equipo preparado para responder a las necesidades de los clientes y a los desafíos que querés asumir", cierra.

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