Por qué mudarse y poner la luz a tu nombre cuesta $358.000: el detalle que indigna a los inquilinos
El presidente de la Asociación Misionera de Inquilinos calificó los cobros como un abuso y advirtió que el desembolso extra complica aún más el acceso a la vivienda para los asalariados.
Mudarse a una vivienda y poner el servicio eléctrico a nombre del inquilino implica un desembolso de al menos $358.000 en Misiones. La cifra surge de los $100.000 por la conexión y los $258.000 por la garantía de servicio que exige Energía de Misiones (EMSA). Para los potenciales nuevos usuarios, ese dinero representa un costo importante que se suma al valor del alquiler, al mes de depósito, los honorarios y las demás erogaciones que deben afrontar al ingresar a una nueva vivienda.
“Ese monto es una barrera más para quien necesita mudarse”, dijo a PRIMERA EDICIÓN el presidente de la Asociación Misionera de Inquilinos, Adrián Torres, quien consideró los cobros como un “obstáculo y un abuso de poder más”. “Es un trámite en una computadora lo que están cobrando”, cuestionó.
“Hace un tiempo a esta parte, el nuevo inquilino tiene que tener, además de los meses de depósito, anticipos y comisiones como mínimo otros $350.000 que no estaban planificados para tener su luz. Cada vez son más las exigencias y obviamente dejan fuera de alcance a un asalariado promedio”, enfatizó.
Un escenario insostenible
En ese sentido, el hombre sostuvo que el problema debe analizarse dentro de un escenario más amplio, marcado por ingresos insuficientes frente al costo de vida. “Los sueldos están congelados y a eso hay que sumarle que los alquileres son caros, la situación se hace obviamente insostenible”.
“Tenés que disponer de varios millones de pesos, estamos hablando en algunos casos de que tenés que duplicar o triplicar a lo que puede llegar tu salario”, fue el testimonio de un nuevo usuario tras sentirse afectado. “En la primera boleta que pagues vas a tener de entrada $151.000 más el consumo que tengas ese primer mes. Ni luz tenés ahí todavía (consumo) y ya debes eso”, describió.
“El impacto se vuelve mayor cuando esos cargos se incorporan a una economía familiar que ya debe afrontar alquiler, mudanza, limpieza, gastos contractuales y otros costos asociados al ingreso a una vivienda. Es lamentable, porque somos rehenes”, opinó.
¿Qué debería cobrar EMSA?
Al respecto, Torres acotó: “Cuando una vivienda ya cuenta con la instalación, no debería existir un costo significativo para cambiar la titularidad del servicio”. “EMSA no debería cobrar el valor de la conexión, porque en realidad el propietario de la vivienda que está en alquiler, cuando va a hacer la habilitación de la instalación, paga desde el cable que baja desde la red hasta la llave del ingreso a su casa, paga absolutamente todo”.
Por ello, Torres diferenció la obra de una instalación nueva de la de un cambio de titularidad y sostuvo que “no debería cobrarte absolutamente nada cuando vos hacés un cambio de titular, porque básicamente lo que estás haciendo es un trámite en una computadora para que la factura llegue a nombre de quien usa el servicio, no hay un costo por eso”.
“Ni siquiera el medidor es adquirido por el usuario. Porque ese medidor es como un comodato, porque inclusive no es tuyo y si te cortan la luz se lo llevan”, dijo y por eso consideró que el procedimiento debería limitarse a la presentación de documentos, modificación de los datos y al cobro del consumo.
La respuesta de EMSA
Tras la consulta realizada por PRIMERA EDICIÓN a Energía de Misiones SA (EMSA), la prestataria argumentó que el cobro por una nueva conexión busca “garantizar la sostenibilidad, equidad y seguridad del sistema eléctrico”. Mediante un comunicado oficial, la entidad explicó que el arancel de $100.000 de la nueva conexión no contempla únicamente el suministro de energía, sino que cubre los materiales y la operatividad necesarios para la incorporación del usuario a la red.
“No se trata de un simple pago por el servicio de energía, sino de cubrir los costos que demanda la incorporación de ese nuevo usuario a la red”, señaló la empresa. Entre los rubros que financia este pago se encuentran los materiales directos, como medidores, cables, acometidas y postes específicos para el domicilio, además de la mano de obra del trabajo técnico especializado.
Asimismo, la firma sostuvo que se trata de una “inversión individual” para evitar que los usuarios actuales financien la infraestructura de los nuevos clientes, sumado a la cobertura de inspecciones técnicas periódicas para garantizar el cumplimiento de las normas de seguridad. Las revisiones buscan evitar “cortocircuitos, incendios o apagones en la zona”.
Respecto al depósito de garantía, Energía de Misiones aclaró que su función es “actuar como un respaldo financiero o fianza ante posibles morosidades”. “Funciona como una fianza o respaldo financiero para proteger a la empresa prestataria ante un eventual incumplimiento de pago por parte del usuario y de esta forma cubrirse por períodos de consumo si el cliente deja de pagar”, se indicó. Desde la prestataria remarcaron que el depósito es “un dinero sujeto a devolución previa compensación con deuda existente al momento de la baja del servicio”.
Para una conexión residencial monofásica, el monto actual se fijó en $258.171,66, los cuales se prorratean en las facturas de consumo en cinco cuotas iguales y consecutivas.