Posadas: revisaron casi 18.000 casas y en siete de cada 100 encontraron larvas del mosquito del dengue
Casi 18.000 casas visitadas, 645 recipientes con larvas y un barrio que duplica la media de la ciudad: el mapa que armó el municipio de Posadas deja a la vista dónde se cría el mosquito del dengue.
El último Levantamiento Rápido de Índices de Infestación de Aedes aegypti (Liraa) dejó un número que las autoridades municipales de Posadas tomaron como señal de alerta: el 7,4% de las viviendas relevadas tenía larvas del mosquito, es decir, unas siete de cada cien. El informe se presentó en la Municipalidad y permitió trazar un mapa de cómo se distribuye el insecto en la ciudad.
Fabricio Tejerina, director de Epidemiología del municipio, explicó cómo se llegó a ese dato: “Se visitaron casi 18.000 casas, de las cuales pudimos ingresar a 6.914. Encontramos un índice de infestación que nos indica qué cantidad de casas tenían larvas de Aedes aegypti”.
El relevamiento se hizo entre el 21 y el 29 de septiembre. Además de Dolores Sur, que marcó el registro más alto, aparecieron índices elevados en Dolores Norte, Miguel Lanús y Villa Urquiza. En Itaembé Guazú llamó la atención la presencia de neumáticos entre los criaderos.
Dónde se cría el mosquito
El informe contabilizó 645 recipientes positivos. La mayoría no estaba abandonada en un terreno baldío: 457 eran de uso cotidiano, el 70,9% del total, mientras que 188 estaban en desuso y representaban el 29,1%.
“Los principales recipientes son los que nosotros consideramos o clasificamos de uso cotidiano. Son todos aquellos que las familias o las personas no van a tirar: baldes de pintura, neumáticos que tienen en el patio, plantas en agua, floreros, platos portamacetas, desagües de aire acondicionado, bebederos de animales”, detalló el funcionario.
La clasificación por tipo de recipiente ubicó a los depósitos móviles al tope, con 412 casos positivos, el 63,9% del total. Detrás quedaron las cubiertas o neumáticos, con 112 y el 17,4%; la basura y otros elementos en desuso, con 76 y el 11,8%; los depósitos a nivel del suelo, con 26 y el 4%; y los depósitos fijos, con diecinueve y el 2,9%.
El desglose por criadero mostró 217 muestras positivas en baldes o tachos (33,6%); 116 en neumáticos o cubiertas (18%); y 104 en plantas ornamentales (6,1%). También aparecieron 29 en tanques (4,5%); 22 en botellas cortadas (3,4%); once en lavarropas y once en lonas, con el 1,7% en cada caso; y ocho en recipientes tipo táper (1,2%).
“Es muy importante la educación y la promoción porque, al no descacharrarse de esos elementos, el tratamiento tiene que ser hecho por la familia”, subrayó Tejerina.
Dolores Sur, otra vez arriba
La delegación del sur de la ciudad volvió a encabezar el ranking. “Donde nos ha dado un mayor índice, cerca del 14%, fue Dolores Sur. Casi el doble de lo que nos dio el promedio general”, precisó el director de Epidemiología.
No es la primera vez: Dolores Sur superó la media de la ciudad por tercer Liraa consecutivo. En mayo había registrado una infestación superior al 20%, frente al valor cercano al 14% de este último relevamiento. En aquella oportunidad, Tejerina había reconocido que no tenían determinada la causa de los índices más altos en la zona y aventuró una explicación.
“La zona Sur de la ciudad generalmente nos da los índices más altos, no tenemos especificado por qué. Mi teoría o mi hipótesis es que en esos lugares los patios son inmensos, son muy grandes, entonces hay ciertas zonas del patio en que quedan cosas porque a la gente no le molesta que esté ahí tirado. Esa es mi hipótesis, pero hay que corroborarlo”, sostuvo.
Un número mejor que el de mayo, pero con la guardia alta
En la comparación general, el resultado actual fue inferior al de mayo de este año, cuando el índice llegó al 12,8%. Frente a septiembre del año pasado, la disminución fue pequeña y sin mayor valor estadístico.
“El Liraa sirve para poder comparar en diferentes espacios y tiempos. Es esperable que al final del verano los índices sean mayores y al comienzo de la primavera sean menores por la cuestión climática”, explicó Tejerina.
El funcionario indicó que encontraron mosquitos distribuidos en casi toda la ciudad, aunque en menor proporción, y advirtió que las lluvias y el calor mejoran las condiciones para su reproducción. Por eso remarcó la necesidad de mantenerse atentos.
“Esto es un diagnóstico. Nadie puede hacer un tratamiento si no tiene un diagnóstico. Este Liraa es una metodología propuesta por la Organización Panamericana de la Salud para poder monitorear de una forma estandarizada”, afirmó.
Con los resultados en mano, el municipio puede dirigir los recursos hacia las zonas con mayor infestación. Las tareas incluyen el descacharrado, la eliminación de recipientes, el manejo de residuos y las actividades de promoción y educación, además del control focal y el monitoreo cotidiano casa por casa en distintos puntos de la ciudad.
“Nosotros atacamos al mosquito en su estado más vulnerable, que es el acuático. Pasamos, enseñamos y mostramos a la gente qué es un criadero, cómo tiene que eliminarlo, cómo tratarlo y qué prevención debe tener”, detalló.
La prevención antes de que aparezcan brotes es otro de los ejes del trabajo. Tejerina remarcó que los datos corresponden a criaderos encontrados en patios y dentro de las viviendas, donde quedan elementos que favorecen la reproducción del mosquito.
“El desafío sigue siendo la participación comunitaria. Es fundamental para que la población colabore y haga las tareas que tiene que hacer en su patio. Como humanos, dejamos las condiciones propicias para que se reproduzcan estos mosquitos”, planteó.
Infestación no es lo mismo que enfermos
El funcionario aclaró un punto clave para no confundir los datos: el Liraa mide la infestación de mosquitos y no la cantidad de personas enfermas. Por eso, los sectores con valores más altos no necesariamente presentan más casos de dengue.
“El fenómeno de El Niño va a generar condiciones que favorecen la proliferación de mosquitos. Tenemos que estar preparados como sociedad con respecto a estas enfermedades”, advirtió.
El municipio también dispone de descacharrado gratuito y puntos limpios. Tras las mediciones de mayo y septiembre, se contempla la posibilidad de hacer un nuevo relevamiento en diciembre.
“Cada persona, cada familia debe tomarse el tiempo una vez por semana, principalmente después de la lluvia, para limpiar, ordenar el patio y tirar todos aquellos recipientes que acumulen agua”, cerró Tejerina.