Posadas y Puerto Iguazú: por qué llueve tan distinto en la misma provincia
Mientras en una punta de Misiones cae agua a lo loco, en otra los registros son los más bajos de la provincia. Una especialista del Inta puso los números sobre la mesa y explicó qué hay detrás de tamaña diferencia.
En Misiones la lluvia no cae pareja. Puerto Iguazú acumula los registros más altos de precipitaciones, mientras que Posadas marca los más bajos, con un promedio anual de 1.836 milímetros. La diferencia no es caprichosa: responde a una combinación de factores geográficos y atmosféricos que se pueden estudiar gracias a registros meteorológicos sostenidos en el tiempo.
El dato lo presentó Silvia Albarracín, ingeniera en Recursos Naturales y magíster del área de Agrometeorología de la Estación Experimental Agropecuaria del Inta Cerro Azul. Lo hizo en un seminario sobre el fenómeno de El Niño y la variabilidad climática en Misiones que el Inta organizó el jueves en Posadas. Allí expuso un análisis de las precipitaciones elaborado con la información que recolectan a diario las estaciones pluviométricas repartidas por la provincia.
42 municipios bajo la lupa
“Nosotros tenemos 42 municipios relevados y, al tener estos datos diarios, podemos analizar la variabilidad de las precipitaciones en Misiones”, explicó la especialista durante su exposición.
La base de datos del organismo guarda registros diarios ininterrumpidos de unos 60 años. Para su trabajo, sin embargo, Albarracín tomó como referencia los últimos 35 años: un período lo bastante extenso como para ver las diferencias entre localidades y estudiar cómo se comportan las lluvias con el paso del tiempo.
Serranías y masas de aire, las claves
El contraste entre Iguazú y Posadas no es casual. Tiene que ver con las particularidades del territorio misionero y con la circulación de las masas de aire que entran a la región.
La geografía provincial juega un papel central. “Misiones tiene un relieve con muchas serranías y eso contribuye a que las precipitaciones no sean homogéneas, sino muy heterogéneas y variables”, señaló Albarracín.
A eso se suma el comportamiento de las masas de aire y los puntos por donde ingresan a la provincia, ya sea desde el norte o desde el sur. Esos movimientos también inciden en lo que registra cada localidad.
Por qué importa medir esta diferencia
Conocer estas variaciones sirve para entender las condiciones climáticas que enfrenta cada región. Es especialmente relevante para las actividades agropecuarias, que dependen de la disponibilidad de agua y quedan expuestas tanto a los períodos de lluvias intensas como a los cambios en su distribución.
Albarracín también se refirió a la estacionalidad. En Misiones llueve durante todo el año, pero el último trimestre concentra los mayores registros. Dentro de ese tramo, octubre se destaca como el mes más lluvioso, un dato que cobra peso ante la influencia del fenómeno El Niño.
Según detalló la especialista, esa fase climática puede generar anomalías en las precipitaciones y en las temperaturas.
