Prendió fuego un colchón para pedir auxilio: la desgarradora historia detrás de un hogar clandestino en Santa Fe
Un hombre incendió un colchón para pedir auxilio y destapó un hogar clandestino en Santa Fe. ¿Qué condiciones de vida encontraron las autoridades?
“Prendí fuego para que nos salvaran. Si no, acá íbamos a morir todos”, confesó Héctor, un hombre de 63 años, luego de incendiar un colchón en una vivienda del barrio Nuevo Horizonte. Lo que parecía un simple siniestro destapó una trama de encierro y abandono en un presunto hogar de tránsito ilegal.
¿Qué pasó en José Gollán al 10.100?
El miércoles pasado, Bomberos Zapadores acudieron a apagar un incendio en una casa del noroeste de la ciudad. Las llamas fueron controladas rápidamente y no hubo víctimas fatales, pero al evacuar a los ocupantes, los efectivos escucharon relatos escalofriantes.
Héctor, que vivía allí desde hacía cinco meses tras ser derivado del Hospital Iturraspe por una asistente social, aseguró que él y otros residentes estaban encerrados y sin comida desde hacía cuatro días. “No había yerba, no había azúcar, no había nada”, declaró.
Condiciones inhumanas denunciadas
El hombre describió un panorama desolador: “Hay gente de 80 años durmiendo en el piso, personas discapacitadas y ciegas. Esto es un horror”. Agregó que el encargado del lugar les impedía salir.
Otro residente, Miguel Ángel, contó que llegó tras una neumonía y pagaba 300.000 pesos mensuales. “La comida era medio salteada”, dijo, y reveló que el encargado manejaba su jubilación con la tarjeta bancaria.
Sin habilitación municipal
Fuentes de la Municipalidad confirmaron que la vivienda no estaba autorizada para alojar personas vulnerables. Un trabajador del lugar reconoció: “No está habilitado, nada más”. Dijo que su tarea era cuidar a los residentes, pero que había un encargado general que administraba todo.
La propietaria, domiciliada en Santo Tomé, fue citada para presentar documentación. La Policía tomó declaración a cada ocupante.
La Justicia avanza
La Fiscalía investiga posibles delitos vinculados al funcionamiento del establecimiento, las condiciones de alojamiento y el abandono de personas. Mientras tanto, organismos provinciales y municipales buscan reubicar a los residentes, en su mayoría adultos mayores sin red de contención.
Lo que comenzó con un colchón en llamas terminó exponiendo una red de abandono y desesperación. Como dijo Héctor: “Prendí fuego para que nos salvaran”.