Preocupación en el campo: la chicharrita acecha con más fuerza en las zonas endémicas
¿Qué revela el último informe sobre la chicharrita en las zonas endémicas? Los datos que preocupan a los productores y las claves para enfrentar la plaga.
La amenaza de la chicharrita del maíz vuelve a encender las alarmas en el sector agrícola. El último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis revela que las zonas endémicas del NOA y el NEA llegan a la campaña 2026/27 con una carga de la plaga muy superior a la del año anterior, lo que obliga a extremar los cuidados.
Según el 47º relevamiento, que abarcó del 17 al 31 de julio, la presencia del vector se mantiene en más del 98% de las localidades monitoreadas en esas regiones, y un 60% de ellas registra los niveles más altos de abundancia, superando los 100 adultos por trampa. El frío y la amplitud térmica no lograron, hasta ahora, modular las poblaciones como en el ciclo previo.
¿Qué pasa en el resto del país?
Mientras el NOA y el NEA concentran la mayor preocupación, otras regiones muestran una luz de esperanza. El Litoral y el Centro-Sur presentan una marcada disminución de capturas en los últimos dos informes, y el Centro-Norte evidencia una tendencia general a la retracción, aunque con algunos focos de alta presencia.
Para dimensionar el cambio, el informe incorporó un gráfico comparativo de la abundancia del vector en cada región entre julio de 2025 y julio de 2026. Los números son contundentes: en el NOA, el promedio de capturas bajó de 455 a 250 adultos por trampa, pero el 73% de las localidades sigue por encima de los 100 adultos. En el NEA, la caída fue de 433 a 195, aunque los valores persisten muy por encima de un año atrás.
El rol clave de las plantas voluntarias
Los técnicos de la Red insisten en que el monitoreo debe continuar incluso en la etapa final de la cosecha de maíces tardíos. La presencia de plantas voluntarias de maíz en lotes ya cosechados actúa como un “puente verde” que favorece la supervivencia del Dalbulus maidis y la continuidad del patosistema entre campañas.
Detectar estos hospederos es estratégico para anticipar focos de persistencia y estimar densidades poblacionales remanentes. Además, esta campaña será clave evaluar estrategias de manejo complementarias, en caso de que las condiciones ambientales no ayuden a reducir naturalmente la plaga.
Análisis por regiones
En el NOA, la mitad de las trampas se ubicaron en lotes de maíz en madurez fisiológica (R6). En el NEA, un tercio de las trampas estaba en esa condición, y la proporción de localidades con capturas superiores a 100 adultos bajó del 63% al 46%. En el Litoral, con un 13% de trampas en R6, el 60% de las localidades tuvo presencia del vector, pero las capturas promedio cayeron de 31 a 3.
En el Centro-Norte, el 87% de los sitios registró presencia de chicharritas, con un 29% de trampas en maíz en R6 y un promedio que pasó de 172 a 135 adultos. Finalmente, en el Centro-Sur, el 93% de las localidades no registró capturas, y el promedio regional se redujo de 16 a 12 adultos.
