Preocupación en Misiones: aumentan los intentos de suicidio en adolescentes y piden no ignorar las señales
Los intentos de suicidio en adolescentes crecen en Misiones, pero también las detecciones tempranas. ¿Qué señales no deberías ignorar? Conocé las claves para prevenir una tragedia.
En Misiones crecen los intentos de suicidio entre adolescentes, pero también las detecciones tempranas que permiten salvar vidas. La Comisión de Abordaje Integral del Suicidio provincial advierte que la clave está en no minimizar las señales y en fortalecer el rol de la comunidad.
Natalia Falcone, coordinadora de la Comisión, explicó en FM 89.3 Santa María de las Misiones que desde 2024 la provincia aborda el problema como política pública, articulando distintos organismos. “Las tasas son altas a nivel nacional y mundial. Era un tema del que había que ocuparse y hoy se trabaja de manera intersectorial”, afirmó.
¿Qué cambios se implementaron?
La Comisión coordina estrategias de prevención, intervención y posvención. Falcone destacó que el trabajo preventivo no recae solo en profesionales de la salud mental: “El primer responsable es la comunidad, la persona cercana. Ahí se detectan las primeras señales. Hasta que alguien llega a un psicólogo pueden pasar años, y muchas veces conocemos la historia cuando la persona ya se quitó la vida”.
Por eso, uno de los ejes centrales es capacitar a vecinos, docentes, municipios e instituciones para reconocer alertas y actuar a tiempo.
La escuela como escudo protector
Las instituciones educativas cumplen un rol clave. Según Falcone, el trabajo con la Dirección de Políticas Estudiantiles y el Consejo General de Educación permite aplicar protocolos de acompañamiento. “Los jóvenes, mientras están dentro de la escuela, tienen un paraguas de protección porque hay adultos atentos que detectan cambios en su conducta”, señaló. Pero advirtió que el riesgo aumenta cuando abandonan esos ámbitos: “Aparecen variables como falta de trabajo, ausencia de proyectos de vida o dificultades para independizarse”.
Los intentos de suicidio se concentran entre los 15 y 20 años, mientras que las concreciones aumentan entre los 20 y 30. También hay casos aislados en niños de 8 a 10 años.
Más detecciones, más oportunidades
Desde 2025, la Comisión cuenta con registros propios comparables. Los datos muestran un incremento en ideaciones e intentos. “Al principio nos preocupaba, pero después entendimos que esos intentos son pedidos extremos de ayuda. Lo positivo es que hoy logramos detectarlos y hacer algo antes de que sea demasiado tarde”, sostuvo Falcone.
Señales que no deben pasarse por alto
Falcone insistió en no minimizar frases como “no quiero vivir más” o “mi vida ya no tiene sentido”. “Muchas veces pensamos que es un comentario pasajero, cuando puede ser una señal de alarma”, explicó. También remarcó que las autolesiones deben tomarse muy en serio: “El ser humano evita el dolor. Si alguien se provoca daño, es porque algo no funciona bien y necesita ayuda”.
Hablar del tema, una herramienta que salva
Finalmente, la coordinadora cuestionó el mito de que hablar de suicidio incentiva estas conductas. “Los chicos hablan de suicidio, lo ven en redes, videojuegos y otros contenidos. Los adultos tenemos que poder hablar para explicarles que esa no es la salida. De la muerte no se vuelve, y eso los niños y adolescentes a veces no lo dimensionan”, concluyó.