“Preparar la muerte como se prepara un parto”: el proyecto que busca abrir un hogar único en Rosario
En Rosario, un grupo de profesionales de la salud y voluntarios trabaja para abrir un hogar de cuidados paliativos único en su tipo. La iniciativa, que busca recibir a pacientes de fin de vida de forma gratuita, avanza lento y todavía no tiene fecha confirmada. ¿Qué falta para que las puertas se abran?
La tanatóloga Daiana Barra lidera Hospice Rosario, una iniciativa que busca crear un espacio de cuidados paliativos integrales para personas con enfermedades avanzadas y sus familias. La premisa que guía el proyecto es contundente: “Cuando ya no es posible curar, siempre es posible cuidar”.
Barra, que se desempeñó como tanatóloga en un hospital de Comodoro Rivadavia y tuvo experiencias en el Centro de Apoyo Integral Hematológico (Cenaih) de Rosario, a cargo de Daniela Fambrini, volvió a la ciudad para retomar una organización que existió años atrás y dejó de funcionar hace más de una década. Junto a la médica paliativista Gabriela Capalbo, la enfermera Rut Bryan y el sacerdote Marcelo Porrini, trabajan en la planificación de este hogar.
Qué es una casa hospice
“La filosofía del hospice viene desde Alemania. Se trata de una casa que recibe a pacientes de fin de vida de forma gratuita, ya que se mantiene a través del voluntariado”, explicó Barra a La Capital. El modelo propone un acompañamiento centrado en la persona, sus decisiones y vínculos, y no exclusivamente en la enfermedad.
El proyecto apunta a cubrir un vacío: pacientes con enfermedades avanzadas que ya no necesitan internación hospitalaria pero que tampoco pueden ser cuidados adecuadamente en su domicilio, sea porque viven solos o porque sus familias no cuentan con los recursos para sostener cuidados complejos. La propuesta busca una alternativa intermedia, con la calidez de una casa y la seguridad de un equipo especializado.
En ese sentido, Barra subraya que los residentes deben ser tratados como “huéspedes cinco estrellas”, y que los familiares pasan a cumplir un rol de acompañantes, no de cuidadores. “Así como se preparan los partos, también se puede preparar la muerte”, afirma. Y agrega: “Es pensar la muerte desde el amor, la compasión y la participación familiar, sin ese matiz mortecino y tétrico, para hablar desde el final de vida como una pista de despegue sin ningún tipo de tabú, ya que lo que se pierde es el cuerpo, pero la conexión no se perderá jamás”.
El espacio proyectado tendrá capacidad inicial para hasta ocho huéspedes y combinará atención profesional, acompañamiento familiar y una red de voluntarios formados para esta tarea. La iniciativa se encuentra en una etapa inicial de recuperación institucional, articulación y planificación, con la meta de abrir sus puertas en marzo de 2027.
Una pasión por acompañar
Daiana Barra se especializó en tanatología, una disciplina que busca aliviar el dolor y el sufrimiento de personas próximas a fallecer, elaborar el duelo y acompañar a las familias desde una mirada integral. Cuenta que siempre vio la muerte desde otro lugar, sin tristeza, como una etapa más de la vida. Un día escuchó un podcast de Migue Granados (La Cruda) en el que entrevistaban a la psicóloga y especialista en cuidados paliativos Viviana Bilezker, y eso la impulsó a formarse.
“A partir de ahí, contacté a esta persona y comencé la formación. Me di cuenta de que era lo que me apasionaba. No observo a mis pacientes desde la lástima sino con una mirada no dual, que es atravesar la vida a través de sus ojos y no con los míos, de modo que todas sus decisiones pasen por el paciente y mantengan su voz hasta el último suspiro”, relata.
Para Barra, acompañar a alguien hacia el final de la vida requiere haber elaborado la propia muerte. “Poder hablar la muerte sin ningún tipo de tabú para ellos era fabuloso porque significaba una liberación terrible”, asegura. Su experiencia en Comodoro Rivadavia, trabajando con psicólogos y psiquiatras en salud mental, le enseñó que “no siempre hablamos de la muerte, pero siempre se encuentra sobre la mesa”.
El proyecto de Hospice Rosario busca, precisamente, correr ese velo y ofrecer un espacio donde la dignidad y el cuidado sean la prioridad hasta el último momento.