Preso con diabetes tipo 1, trasladado a Caleta Olivia: su pareja lo vio y no podía creer lo que le dijo
Un preso con diabetes tipo 1 fue trasladado a un hospital de Caleta Olivia y su pareja lo vio en un estado que no coincide con el informe médico. “Estoy muy mal”, alcanzó a decirle él en un video.
Jonathan Casas, un hombre de 30 años que cumple condena por robo y padece diabetes tipo 1, fue derivado al Hospital Zonal de Caleta Olivia, pero su pareja denuncia que su estado es crítico. “Estoy muy mal”, le dijo él mismo en un video que ella compartió en redes.
Guadalupe Martínez publicó un reclamo desesperado tras verlo en el centro de salud. Según contó, lo encontró “totalmente mareado”, con vómitos constantes y quejándose de que no podía orinar.
El traslado desde el Hospital Puerto San Julián, donde estaba internado en terapia intensiva, se concretó el lunes 21 de septiembre. Sin embargo, Martínez aseguró que durante los tres días siguientes no pudo verlo y que recién el jueves logró reencontrarse con él.
En ese encuentro grabó un video que después difundió. En las imágenes, Casas dice: “Me siento agitado, no puedo mear, estoy muy mal”.
La mujer también cuestionó el informe médico que le entregaron. “No coincide con lo que ven mis ojos”, afirmó, y exigió una respuesta urgente. “Estar detenido no significa perder el derecho a la salud ni a una atención médica digna”, sostuvo.
El reclamo judicial y el pedido de hábeas corpus
Martínez envió el material a la defensora oficial y anticipó que presentará un hábeas corpus ante el Juzgado de Instrucción de Caleta Olivia. Además, responsabilizó a las autoridades judiciales de Santa Cruz y a la dirección del hospital por cualquier complicación grave que pueda sufrir Casas.
El hombre es insulinodependiente y había sido internado en terapia intensiva del Hospital de Puerto San Julián el 5 de septiembre, después de atravesar varias complicaciones de salud. La familia venía reclamando su traslado para que pudiera ser atendido por su diabetólogo y recibir seguimiento especializado, ya que la diabetes tipo 1 requiere atención permanente.
No es el primer pedido de sus allegados. En abril de 2025, Martínez ya había reclamado que le otorgaran prisión domiciliaria y advirtió que el encierro afectaba su salud. En ese momento, argumentó que la enfermedad y las dificultades para controlar sus niveles de azúcar necesitaban cuidados constantes.