Primer amparo patronal contra la reforma laboral: la jugada de Sturzenegger que enciende alarmas
¿Qué esconde el primer amparo contra la reforma laboral? Adimra desafía a Sturzenegger y pone en jaque un negocio millonario. Los detalles que nadie contó.
La reforma laboral, que prometía ser un regalo para los empresarios, ya tiene su primera impugnación judicial. Una cámara patronal, Adimra, presentó un amparo contra el límite que el ministro Federico Sturzenegger impuso a los aportes que financian a las entidades del sector. El gobierno de Javier Milei enfrenta ahora un frente inesperado: sus propios aliados en los tribunales.
La presentación de Adimra, la cámara que agrupa a los industriales metalúrgicos, apunta directamente contra un artículo de la ley 27.802 y el decreto reglamentario 407/26. La entidad solicita una acción declarativa de inconstitucionalidad y una medida cautelar para frenar la aplicación de la norma mientras se resuelve la cuestión de fondo.
¿Qué es lo que cuestionan?
El artículo 133 de la reforma establece que los aportes a las cámaras no pueden superar el 0,5% de las remuneraciones de los trabajadores. Pero el verdadero dolor de cabeza para Adimra es el decreto 407/26, que determina que esos aportes solo serán obligatorios para las empresas que estén formalmente afiliadas a una cámara.
Esto golpea directamente el bolsillo de Adimra. Según el convenio colectivo firmado con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la cámara recauda el 1% del salario de cada operario metalúrgico. Con cerca de 220 mil trabajadores en todo el país y un ingreso mínimo de casi un millón de pesos por mes, los ingresos anuales de Adimra superan los 20 millones de dólares. El nuevo tope reduce a la mitad esa recaudación y, sobre todo, limita el universo de empresas obligadas a aportar.
El malestar de las cámaras
Adimra no está sola en esta pulseada. La Cámara Argentina de Comercio (CAC) y la Confederación de la Mediana Empresa (CAME) evalúan presentar cuestionamientos similares. De hecho, estas tres entidades ya habían enviado una nota a las comisiones del Congreso durante el debate de la ley para que se excluyera el capítulo de los aportes.
El malestar no es nuevo. Históricamente, otras cámaras como la Asociación de Fábricas de Componentes (Afac) denunciaron que Adimra obligaba a contribuir a empresas no afiliadas, incluso después de un fallo judicial en su contra.
La cruzada de Sturzenegger
El ministro de Desregulación, inspirado en la Escuela Austríaca, viene empujando contra los aportes compulsivos desde el DNU 70/23. En el caso de los sindicatos, la resistencia de la CGT y del ala política del Gobierno lo obligó a dar marcha atrás con un nuevo decreto, el 612, que los protege. Pero con las cámaras patronales no tuvo piedad.
El malestar se palpó en la Unión Industrial Argentina (UIA). En una reunión de la Junta Directiva, el asesor laboral Juan José Etala fue tajante: “queríamos una reforma que nos ayudara y al final lo que tenemos terminó complicándonos”.
Más allá del financiamiento, el empresariado teme que la reforma detone el equilibrio con los sindicatos, habilite la creación de nuevas organizaciones y genere una atomización que complique las negociaciones. La pregunta es si la Justicia les dará la razón o si Sturzenegger logra imponer su visión.