Prohibieron el glifosato y ahora el gobernador lo reconsidera: quiénes lo respaldan

La prohibición parecía definitiva, pero la decisión de Passalacqua de revisarla destapó un apoyo masivo del sector productivo que nadie esperaba.

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Prohibieron el glifosato y ahora el gobernador lo reconsidera: quiénes lo respaldan
Prohibieron el glifosato y ahora el gobernador lo reconsidera: quiénes lo respaldan

La decisión del gobernador Hugo Passalacqua de impulsar la modificación de la Ley de Promoción de Bioinsumos y dejar sin efecto la prohibición del uso del glifosato en Misiones abrió una nueva etapa en una discusión que durante años atravesó al sector productivo misionero. La medida, que busca escuchar la realidad concreta de quienes producen, comenzó a cosechar respaldo entre organizaciones que habían advertido sobre las dificultades de una prohibición absoluta.

No se trata solo de un producto: está en juego qué modelo productivo quiere Misiones, cómo se construye una transición hacia sistemas más sustentables y de qué manera se toman decisiones que impactan sobre miles de productores, trabajadores, empresas y familias.

La Asociación Forestal Argentina (AFOA), la Federación de Asociaciones Rurales y Forestales de Misiones (FARM), la Confederación Económica de Misiones (CEM), la Sociedad Rural y entidades como APICOFOM, junto a otras organizaciones vinculadas a la producción, habían expresado sus reparos frente a la prohibición.

En 2025, un amplio arco productivo reunido en la CEM había planteado públicamente la necesidad de revisar la norma y advertía que, hasta ese momento, no existía un reemplazo biológico que hubiera demostrado eficacia real y accesibilidad para las condiciones productivas de la provincia.

La Sociedad Rural Argentina incluso había llevado el planteo al ámbito judicial y cuestionado la prohibición ante la Corte Suprema. Hoy, esa misma entidad celebra la decisión de Passalacqua y la considera una medida de alto impacto para la producción misionera, porque permite recuperar previsibilidad y herramientas necesarias para el desarrollo de la actividad.

La FARM, por su parte, sostuvo que Misiones debe avanzar hacia una producción cada vez más sustentable, pero que esa transición necesita respaldo técnico, alternativas comprobadas y condiciones económicamente viables. Y señaló algo central: yerba mate, té, forestación, ganadería y agricultura requieren herramientas adecuadas a la realidad productiva provincial.

También desde el sector forestal se puso el foco en la necesidad de contar con herramientas eficaces para el manejo de los cultivos. AFOA planteó recientemente que el glifosato continúa siendo una herramienta necesaria para determinadas etapas de la actividad forestal, dado que no existen actualmente sustitutos de eficacia equivalente que hayan demostrado resultados comparables en las condiciones de Misiones.

Una discusión que nunca fue blanco o negro

Durante estos años, el debate sobre el glifosato muchas veces quedó atrapado en una falsa dicotomía: producción versus ambiente; productividad versus sustentabilidad; tecnología versus naturaleza.

La realidad misionera es bastante más compleja. Misiones tiene una matriz productiva diversa, conformada por pequeños productores, cooperativas, empresas, trabajadores, agricultores familiares y actividades con características muy diferentes entre sí. Yerba mate, té, tabaco, forestación, ganadería, horticultura, citricultura y otras producciones tienen necesidades, escalas, ciclos biológicos y mercados diferentes.

Por eso, una política pública que pretenda transformar las prácticas productivas necesita reconocer esa heterogeneidad. La sustentabilidad no puede ser solamente una declaración de principios. Tiene que ser una construcción posible en cada chacra, en cada plantación, en cada establecimiento y en cada actividad. Y para que una transición sea verdaderamente sustentable necesita alternativas que funcionen, que sean accesibles, que estén disponibles y que permitan al productor seguir produciendo.

El desafío no es elegir entre cuidar el ambiente o producir. El desafío es producir cuidando el ambiente.

El valor de corregir

En este punto, la decisión de Passalacqua tiene un valor que trasciende la discusión puntual sobre el glifosato. Gobernar también significa revisar decisiones cuando la experiencia demuestra que existen aspectos que necesitan ser modificados. La política pública no debería entenderse como un camino irreversible, sino como un proceso capaz de incorporar información, escuchar a los actores involucrados y corregir cuando sea necesario. Eso es particularmente importante cuando hablamos de producción.

Las entidades que hoy celebran la decisión del Gobernador no cambiaron de posición por una cuestión circunstancial. En muchos casos, habían advertido desde el momento de la sanción de la norma sobre sus posibles consecuencias para la producción, los costos, la competitividad y la continuidad de determinadas actividades.

La diferencia está en que ahora esos planteos encontraron una respuesta política. Y esa respuesta permite volver a llevar la discusión al lugar donde siempre debió estar: el diálogo entre el Estado, los productores, las organizaciones, los profesionales, la ciencia y la sociedad.

Producir con responsabilidad

Que se revise la prohibición no significa abandonar el objetivo de avanzar hacia una producción más sustentable. Todo lo contrario. Significa reconocer que la sustentabilidad necesita políticas públicas consistentes, capacitación, investigación, desarrollo tecnológico, asistencia técnica, controles efectivos y alternativas productivas.

La propia discusión sobre los bioinsumos puede y debe continuar. Misiones tiene allí una oportunidad para desarrollar conocimiento, generar valor agregado, promover innovación y construir una transición hacia sistemas con menor dependencia de productos sintéticos. Pero una transición productiva no puede hacerse solamente a fuerza de prohibiciones.

Necesita tiempo. Necesita ciencia. Necesita inversión. Necesita tecnología. Y necesita que quienes producen tengan condiciones concretas para adoptar nuevas herramientas sin poner en riesgo sus economías.

La discusión tampoco debería reducirse a defender o demonizar una tecnología. El verdadero desafío es establecer cómo, dónde, cuánto y bajo qué condiciones se utilizan los productos fitosanitarios, con profesionales, protocolos, trazabilidad, capacitación y controles.

Como señaló el presidente de la Asociación Forestal y Ambiental de Misiones, Nicolás Ocampo, el debate requiere abandonar las posiciones extremas y construir una política que proteja la salud y el ambiente sin destruir la producción, el empleo y la competitividad de quienes trabajan en la provincia.

Una señal

El respaldo de organizaciones tan diversas tiene, entonces, un significado que excede al glifosato. AFOA representa al sector forestal. FARM reúne a entidades rurales y forestales. La CEM expresa al arco económico y empresario provincial. Las sociedades rurales y las cámaras sectoriales representan realidades productivas concretas. APICOFOM expresa a una cadena forestal con fuerte presencia en la economía misionera. La Sociedad Rural Argentina, además, había llevado el reclamo al ámbito judicial y hoy reconoce el cambio de rumbo impulsado por el Gobierno provincial.

Que sectores con diferentes intereses coincidan en valorar una decisión política habla de una necesidad compartida: previsibilidad. Porque para producir hay que poder planificar. Para invertir hay que conocer las reglas. Para incorporar tecnología hay que tener alternativas. Y para transformar los sistemas productivos hay que contar con condiciones que hagan posible esa transformación.

Quienes producen en Misiones no piden vivir al margen de las exigencias ambientales. Piden que esas exigencias puedan cumplirse sin que ello implique dejar de producir. Esa diferencia es fundamental.

El desafío que comienza ahora

La modificación de la normativa no debería cerrar el debate. Debería abrir uno mejor. Uno en el que Misiones pueda discutir cómo reducir progresivamente la dependencia de productos sintéticos sin poner en riesgo sus cadenas productivas. Uno en el que los bioinsumos puedan desarrollarse porque son eficaces y competitivos, y no solamente porque una norma obliga a utilizarlos. Uno en el que la fiscalización sea efectiva y alcance a todo el territorio. Uno en el que la ciencia tenga un lugar central. Y uno en el que las organizaciones productivas sean escuchadas antes de que las decisiones se conviertan en conflictos.

El respaldo que hoy recibe la decisión del gobernador Passalacqua muestra que existe un punto de encuentro posible. No es el de quienes quieren producir a cualquier costo ni el de quienes pretenden proteger el ambiente desconociendo la realidad económica. Es el camino de una producción responsable, sustentable y posible.

Misiones necesita cuidar su biodiversidad, sus recursos naturales y la salud de sus comunidades. Pero también necesita cuidar a quienes todos los días trabajan la tierra, sostienen las cadenas productivas, generan empleo y mantienen en movimiento la economía provincial. Ese equilibrio no se construye con consignas. Se construye con diálogo, evidencia, responsabilidad y decisiones políticas capaces de escuchar. Y cuando una decisión política logra recuperar esa mirada, el respaldo del sector productivo no es solamente una celebración: es también una oportunidad para empezar a construir una política productiva de largo plazo para Misiones.

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