Prometió jubilar a Lula y terminó escapando del país: el exilio que cambia el mapa político de Brasil
La salida de Flávio Bolsonaro rumbo a Estados Unidos le cambia el tablero a Lula en el Congreso y deja a la derecha brasileña sin su apellido más fuerte. Quién queda al mando del clan, adentro de la nota.
La noticia le llegó a Lula da Silva el mismo día que apagaba 81 velitas. Flávio Bolsonaro, el excandidato presidencial de la ultraderecha brasileña, abandonó el país rumbo a Estados Unidos para esquivar varias causas judiciales, y lo que en el clan más poderoso de Brasil se vivió como una debacle, en el oficialismo se celebró como un regalo inesperado.
El senador había prometido jubilar a Lula. No lo logró. Después de perder el balotaje del domingo, se había comprometido a encabezar la oposición. Pero su salida intempestiva del territorio brasileño puso en duda, de un día para el otro, su capacidad para conducir el heterogéneo arco opositor desde el exilio.
“La fuga debilita el apellido Bolsonaro”, sintetizó ante TN el analista brasileño Marco Teixeira, de la Fundación Getúlio Vargas.
Un cumpleaños con sabor a revancha
Lula transita este martes entre festejos. No solo por su victoria electoral contra todos los pronósticos, sino porque además sopla las 81 velas.
La partida de su principal adversario político —más allá de Jair Bolsonaro, preso y condenado a 27 años de prisión por golpismo— le despejó el camino para cerrar acuerdos básicos en el Congreso con la oposición de centroderecha y garantizar gobernabilidad.
El escenario no es sencillo: con un Parlamento absolutamente adverso, el mandatario debe negociar con el denominado “Centrao”, esa amplia coalición legislativa de partidos de centro y derecha que respaldó a su rival en el balotaje, pero que suele sostener al poder de turno.
El Partido Liberal (PL), la fuerza que postuló a Flávio Bolsonaro, conserva su poder de fuego en el Congreso. Sin embargo, sus aliados más moderados cuentan ahora con una hoja de ruta más nítida para negociar con Lula en función de sus propios intereses regionales.
En voz baja, analistas internacionales especulaban que la Justicia le dio tiempo suficiente al excandidato presidencial para entregar su pasaporte. El diario Correio Brasiliense afirmó que salió del país con su pasaporte italiano.
A simple vista, la huida del senador de ultraderecha —cuyo mandato vence en febrero y lo dejará sin inmunidad— resultó un negocio redondo para el gobierno. Lula negociará con un bolsonarismo debilitado frente al Centrao. El clima empieza a mejorar para el viejo líder metalúrgico.
La interna de la derecha, al rojo vivo
La fuga de Flávio Bolsonaro abrió además una grieta en la golpeada derecha dura brasileña.
“El Partido Liberal (PL) de Bolsonaro no tiene liderazgo interno, por más que Flávio intente hacerse con el papel de líder fuera del país asumiendo el discurso de perseguido político. Pero no es lo mismo que estar en Brasil”, sostuvo Teixeira.
Con el patriarca preso y condenado y dos de sus hijos exiliados en Estados Unidos —Flávio y Eduardo, este último también condenado a cuatro años por coacción a la Justicia—, la familia Bolsonaro quedará representada por la ex primera dama y senadora electa Michelle Bolsonaro, de enorme peso en el electorado evangélico.
También habrá caras nuevas del clan en el Congreso. Allí estarán Carlos (senador electo) y Renán Bolsonaro (nuevo diputado, de 28 años, el más joven de la dinastía), hijos del expresidente. A ellos se sumará su tío Renato, hermano del líder del clan, que asumirá una banca.
La salida del país de Flávio mueve además el tablero en la derecha brasileña más moderada.
“Deja el flanco abierto. Por un lado está Michelle, que no tuvo un papel directo en la campaña. Pero por el otro se le abre el camino a Tarcisio de Freitas”, señaló Teixeira en referencia al reelecto gobernador de San Pablo.
De Freitas fue ministro de Infraestructura del gobierno de Jair Bolsonaro. Es aliado del bolsonarismo, pero pertenece al partido Republicanos, con raíces fundacionales en la Iglesia Universal del Reino de Dios.
El exministro viene de ganarle la elección en el estado más rico de Brasil nada menos que al delfín de Lula, su exministro de Hacienda Fernando Haddad, el mismo que Jair Bolsonaro había derrotado en 2018.
Tras la huida del candidato presidencial a Estados Unidos, de Freitas asumió un discurso de liderazgo: “Las elecciones terminaron (...) Ahora es el momento de la unidad, de una oposición vigilante que exija responsabilidad fiscal, que proponga medidas para mejorar la vida de las personas y que supervise de cerca a quienes gobiernen durante los próximos cuatro años”.
Teixeira no tiene dudas: “Tarcisio pasa a ser, de aquí en adelante, el nombre más fuerte de la derecha brasileña”.