Publicó su auto en venta y no podía creer dónde estaba
Un policía vio su propio auto publicado en Facebook. Lo que encontró después, en el predio del Parque Industrial, destapó una trama que involucra a dos efectivos y un comerciante. La cifra que manejan los investigadores es solo el comienzo.
Un policía que prestaba servicios en la Dirección de Tránsito de Neuquén se topó con una publicación en Facebook que le heló la sangre: su propio Peugeot 207, secuestrado en 2024, estaba siendo ofrecido en redes. El vehículo debía seguir bajo custodia del Estado, pero alguien lo estaba vendiendo como si fuera chatarra.
El hallazgo derivó en una investigación que ahora tiene bajo la lupa a dos efectivos policiales y a un comerciante, sospechados de desviar vehículos secuestrados hacia desarmaderos de Centenario. Según confirmó el comisario mayor Dante Catalán a LM Neuquén, el caso se inició el 27 de agosto a partir de una denuncia del propio policía damnificado, que primero reclamó puertas adentro de la fuerza y después radicó la acusación penal.
El auto apareció desguazado
Cuando el denunciante fue hasta el predio del Parque Industrial para verificar el estado de su vehículo, se encontró con una escena que no esperaba. "Le faltaba el tren trasero, las ruedas de atrás, estaba a punto de ser desguazado", detalló Catalán. El auto había sido secuestrado por la División Tránsito tras un siniestro vial y debía permanecer resguardado en la sede de Río Colorado 250.
Lejos de eso, terminó en el circuito de venta de autopartes. La denuncia abrió una línea de investigación más amplia: los pesquisas comenzaron a revisar qué pasaba con otros rodados que también debían estar bajo custodia oficial.
Allanamientos y cifras que alarman
Con la causa en manos del fiscal Diego Azcárate, del Departamento de Delitos Económicos, la Justicia ordenó siete allanamientos: tres en domicilios particulares, cuatro en dependencias de Tránsito de Neuquén y el predio del Parque Industrial, y dos en desarmaderos de Centenario. En los procedimientos se secuestraron computadoras, teléfonos y documentación, además de detectarse un volumen importante de vehículos con faja.
Los números preliminares son elocuentes: alrededor de 100 autos y 15 motos integraban el circuito irregular, según los datos aportados por el jefe policial. "Hay muchas evidencias para analizar y determinar cuál era la acción en sí para que un vehículo secuestrado finalice en un desarmadero como venta de repuestos", explicó Catalán, que no descartó que la cifra final sea aún mayor.
La pesquisa intenta establecer cómo los vehículos salían del predio policial con destino a una supuesta compactación, pero terminaban alimentando un negocio clandestino de repuestos. Los desarmaderos que los recibieron habrían actuado de buena fe, confiando en que provenían de la Policía a través de un comerciante que se presentaba en la unidad con fines de compactación. Ese comerciante, según fuentes judiciales, no tendría autorización municipal ni vínculo oficial para retirar los rodados.
Qué se sabe de los investigados
Son tres las personas bajo la lupa: dos efectivos policiales, uno de mayor rango que el otro, y el comerciante. Ninguno quedó detenido, pero todos fueron notificados del inicio de la causa y permanecen en libertad supeditada al avance de la investigación. En paralelo, Asuntos Internos abrió su propio expediente para determinar responsabilidades administrativas.
Este sábado, la fuerza avanzó con medidas internas: dos efectivos de tránsito de alto rango y uno de menor jerarquía fueron puestos a disponibilidad. La investigación penal sigue su curso y todavía no hay un encuadre definitivo para la conducta que se investiga. Resta cotejar los informes de ingreso y egreso de vehículos para reconstruir el modus operandi completo.