Puerto Piray sopla 152 velitas: el puerto de yerba que la selva se tragó
Un puerto de yerba mate que fue motor de Misiones, una papelera que quebró y un pueblo que igual siguió creciendo: Puerto Piray llega a sus 152 años con una celebración doble. ¿Qué se conmemora además del aniversario?
La localidad del departamento Montecarlo celebra este domingo un nuevo aniversario de su fundación con una particularidad: la fecha también marca el día de su Santo Patrono, San Francisco de Asís. Ubicada a poco más de 200 kilómetros de Posadas, Puerto Piray festeja 152 años de historia con una celebración doble.
Como ocurre cada 4 de octubre, la comunidad pirayense se reúne para recordar el día en que la historia oficial fijó el nacimiento del pueblo. Aunque no hay datos fehacientes sobre sus orígenes, la fecha que quedó instituida por ordenanza municipal es el 4 de octubre de 1874, cuando Juan Francisco Goicochea llegó a la zona.
El hombre que movió el puerto
Goicochea fue el impulsor de la actividad portuaria en las cercanías del actual emplazamiento. Su iniciativa permitió montar un puerto de embarque de productos, en especial yerba mate del monte que se extraía de distintos puntos de Misiones. Desde allí, los cargamentos partían por el río Paraná rumbo a diversos destinos del país.
Su obra fue tan determinante que llevó a que la Municipalidad instituyera aquel 4 de octubre como fecha fundacional y también como día del Santo Patrono, San Francisco de Asís. Además, Goicochea se encargó de traer nuevos colonos e inmigrantes que comenzaron a asentarse en la zona.
La actividad portuaria se sostuvo con fuerza hasta principios de los años 40, cuando empezó a decaer aceleradamente con la apertura de caminos y la llegada del asfalto.
La papelera que cambió el rumbo
En 1934, la empresa Celulosa Argentina instaló su planta fabril papelera en Puerto Piray. Como propietaria de las tierras, la firma parceló y vendió parte de su propiedad a los trabajadores, y así comenzó a perfilarse el nuevo pueblo.
La fábrica empezó a funcionar a pleno a fines de 1956. Un año después, el 13 de mayo de 1957, se conformaba la Comisión de Fomento de Puerto Piray.
El desarrollo de la zona exigió trabajos titánicos: ganar claros en la selva, excavar la tierra y las rocas para construir más de 100 kilómetros de caminos con sus puentes. Esas tareas estuvieron dirigidas por Adolfino Mioni, un italiano que junto a cientos de paraguayos radicados en esta orilla del Paraná trabajó para hacer transitable la región.
Muchos de esos paraguayos habían huido de la situación política de su país, la revolución del 47, y se asentaron en lo que más tarde sería Puerto Piray. Ese grupo fue el que generó la actividad propia de cualquier pueblo. Al albergue de la planta de celulosa y al trabajo incansable de los pioneros se sumó el empuje de su gente, que permitió que la localidad siguiera en ascenso.
El colegio que quedó como testigo
Puerto Piray cuenta con el Colegio Nuestra Señora de los Milagros, que sigue funcionando en una zona alejada de la población actual. Es un vestigio vivo de cuál era la zona poblada años atrás, en pleno esplendor de la fábrica de Celulosa Argentina.
El 4 de octubre de 1969, con la presencia del entonces obispo de la Diócesis de Misiones, Jorge Kemerer, se inauguró la parroquia dedicada a San Francisco de Asís, a sugerencia de Edmundo Bergamni. Su construcción fue impulsada por Celulosa Argentina y quedó a cargo de un capellán para brindar atención espiritual a la población. Esa misión recayó primero en el padre Rodolfo Scripgick, y luego continuaron la tarea de evangelización los sacerdotes Guillermo Bayer y Waldemar Ringeltanmber, quien creó el jardín de infantes Mi Calesita.
La firma papelera que produjo un giro fundamental en la vida de la localidad tras instalarse en 1934 y tuvo su época de esplendor, quebró en la década del 80. Pese a ello, Puerto Piray continuó creciendo.
Hoy el municipio está rodeado de plantaciones forestales, una actividad de impacto económico, ambiental y social de relevancia para la comunidad.