Puerto San Julián: el acusado de matar a Tiziano sigue preso y la causa tiene nueva jueza
El homicidio de Tiziano Muñoz Barbero tiene un nuevo juez y un detenido que espera su indagatoria. La comunidad marchó por justicia, pero lo que un vecino contó sobre los minutos previos al crimen todavía estremece.
El joven de 18 años imputado por el homicidio de Tiziano Muñoz Barbero continúa alojado en la Comisaría Primera, mientras la Justicia espera los resultados de las pericias para convocarlo a indagatoria. La causa, que conmocionó a la comunidad, cambió de manos: el juez Ludovico Pio Pala se excusó por su amistad con el padre de la víctima y asumió la conjueza María Núñez.
El hecho ocurrió en la madrugada del sábado 1 de noviembre, alrededor de las 6:30, en la esquina de avenida San Martín y calle Roca, pleno centro de Puerto San Julián. Allí, según las primeras actuaciones policiales, un adolescente de 16 años fue apuñalado. Fue trasladado de urgencia al hospital zonal, pero llegó sin signos vitales a raíz de la gravedad de las heridas punzocortantes.
El oficial de servicio de la División Comisaría Primera tomó intervención formal cerca de las 8:30, cuando se constató el ingreso del joven al nosocomio. La víctima fue identificada como Tiziano Muñoz Barbero.
El testimonio que orientó la investigación
Tras confirmarse el deceso, efectivos de la Seccional Primera realizaron un intenso relevamiento de testigos que permitió avanzar rápido. Localizaron a un testigo presencial, también menor de edad, cuyo relato resultó clave: después de la agresión, tomó el cuchillo y lo arrojó al patio de la Escuela Primaria para Adultos (EPJA) N° 9 “Prefectura Naval Argentina”, ubicada en la misma esquina del ataque.
Con esos elementos, las autoridades trasladaron al testigo junto a su padre para tomarle declaración formal con todas las garantías legales y recuperar el arma blanca.
En paralelo, la policía estableció que el presunto autor material, identificado como W.A. Miranda, se había fugado tras el ataque. Sin embargo, el rápido cerco permitió dar con su domicilio. Al verse acorralado, el imputado no opuso resistencia y se entregó voluntariamente; fue reducido y trasladado como detenido a la Comisaría Primera, donde permanece aislado.
Cambio de juez y marcha por justicia
Fuentes judiciales confirmaron que el juez natural de la causa, Ludovico Pio Pala, debió excusarse por la relación de amistad que mantiene con el padre de la víctima. El expediente pasó de inmediato a la conjueza María Núñez, quien evalúa los informes preliminares mientras el sospechoso aguarda ser llamado a indagatoria, una vez concluidas las pericias balísticas, químicas y los testimonios restantes.
El dolor de familiares, amigos y vecinos se expresó en una masiva marcha por las calles céntricas, donde la comunidad reclamó justicia y el cese de la violencia urbana. La dimensión humana del drama también se reflejó en las redes: un vecino compartió un relato desgarrador sobre los momentos previos al crimen.
Según contó, la noche del viernes había organizado una fiesta de Halloween en un boliche local. “En un momento, mientras disfrutábamos del baile, veíamos cómo todos se divertían y entre ellos estaba un chico con disfraz de Spiderman”, relató. Al retirarse, ya de madrugada, volvieron a cruzarse con el joven en la avenida San Martín: “Pasa Spiderman, el mismo del boliche, saluda muy educadamente y de buena onda elogia los disfraces que aún llevábamos. A lo que le dijimos ‘¡Ey, Spiderman, regalanos una foto!’, y el pibito nos dice ‘Sí, de una’, se puso la máscara y posó para la foto. Nos dimos las gracias mutuamente y se marchó con sus amiguitos que esperaban más adelante”.
Minutos después, la noche se tiñó de horror. “Continuamos con la charla hasta que notamos que algo ocurría en la esquina, nos acercamos a ver y el cuadro que encontramos nos dejó en shock; no podíamos entender lo que veíamos. Era ese pibito que tan amablemente compartió la foto. Yacía en el piso aferrándose a la vida, dos policías lo asistían haciendo presión sobre la herida. Me arrodillé, le tomé la mano y le dije ‘Tranquilo, tranquilo pibe’; me apretó fuerte la mano. Luego llegó la ambulancia y se lo llevó”, expresó el vecino en su posteo.
Puerto San Julián llora a un joven educado y respetuoso, mientras la comunidad exige que la ley caiga con todo su peso sobre el responsable.