La Expo Rigi parecía una foto de unidad entre Santa Fe y la Casa Rosada. Pero Pullaro usó el atril para marcar los límites del modelo y dejar un pedido que incomodó a más de uno: qué hacer con las divisas del país.
La Expo Rigi que se realizó en La Fluvial de Rosario dejó más que contactos comerciales. El encuentro, que reunió a gerentes, CEOs y cientos de proveedores pymes, mostró una sintonía entre la Casa Rosada y el Gobierno de Santa Fe, pero también dejó al descubierto que el modelo económico necesita ajustes, al menos para Maximiliano Pullaro.
La presencia de la secretaria General de Presidencia, Karina Milei; del ministro de Economía, Luis Caputo; del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem confirmó el interés del gobierno nacional en la actividad. No era para menos: había nueve gobernadores en la sala, todos amistosos pero resbaladizos a la hora de acompañar la suspensión de las PASO.
Santilli fue el encargado de endulzarles el oído durante su discurso, con un tono que rozó el pico de glucemia. Pullaro, en cambio, eligió otro camino.
El equilibrio como estrategia
El gobernador santafesino se mostró como un anfitrión cálido con los funcionarios nacionales, pero no se privó de marcar la necesidad de un rumbo general desde el atril. Su discurso fue compacto y sin salirse del libreto, con una idea de fondo: mantener la relación a flote sin empaparse demasiado, pensando en 2027.
La primera premisa que repitió fue la misma que puso sobre la mesa de la Región Centro semanas atrás: “Tenemos que empezar a discutir qué vamos a hacer con las divisas de nuestro país”.
Para desarrollar el tema, sugirió a la Nación que no repita los errores de los gobiernos kirchneristas. “Tuvimos ya una oportunidad cuando los precios de los commodities del campo estaban por las nubes y tuvimos un superávit gemelo, en 2008, pero lamentablemente el populismo y la corrupción hicieron polvo ese superávit gemelo”, afirmó.
Sin nombrarlo, recordó que el gobierno de Néstor Kirchner fue al Fondo Monetario Internacional (FMI) y pagó las deudas “cash”. “Sin embargo, años después, eso no se vio en desarrollo del país”, agregó.
Los pedidos concretos
Después de destacar lo próspero de la minería, el agro y el oil & gas, llegaron las solicitudes. Pullaro pidió que ese gas que acomoda los números llegue a cada industria y a las obras básicas de infraestructura.
“Necesitamos que los dólares que traerán estos dos nuevos motores puedan venir al desarrollo y a la infraestructura de toda nuestra región. Necesitamos rutas, desarrollo energético, conectividad, mejores puertos y aeropuertos”, dijo.
El reclamo tiene sustento: la falta de mantenimiento vial llegó a tal punto que Santa Fe tomó la jurisdicción de la A012 para hacerse cargo. Caputo, en su discurso, destacó el paquete de privatización de rutas y el Belgrano Cargas como hitos de logística.
Pullaro sumó otro pedido: que el negocio de la minería y la energía se federalice con los proveedores. Es decir, que se reparta y no quede concentrado en las provincias extractivas.
“Sentimos que somos los socios estratégicos del sector energético y minero. Creemos que todas las exportaciones puedan salir por los puertos de Santa Fe, son los principales del mundo”, señaló en un mensaje directo a las mineras presentes.
El cierre con mensaje
El círculo que comenzó pidiendo no repetir los errores de la década del 2000 terminó con un pedido de imitación: “Si trabajamos juntos, la Argentina tendrá una oportunidad. Pero, para eso, el país se tiene que parecer más a Santa Fe y a la Región Centro”.
Caputo tomó la frase y la devolvió como elogio: “Me gustó la frase de Maxi de la provincia ‘invencible’ de Santa Fe. Quiero que todos podamos decir también una Argentina invencible”. Por algo se empieza.