Pulsos esporádicos a 10 nudos y columnas de hasta 2,4 kilómetros: el Nevados de Chillán no da tregua y algunos penachos apuntaron hacia la cordillera. Qué dice el reporte que mira Mendoza.
El complejo volcánico chileno volvió a mostrar actividad explosiva en la última semana de octubre y algunos de sus penachos de ceniza apuntaron hacia el este, en dirección a la cordillera. Sin embargo, los reportes de dispersión difundidos hasta ahora no proyectan que el material vaya a cruzar hacia territorio mendocino.
Los organismos de monitoreo siguen de cerca la evolución del Nevados de Chillán, ubicado en la región chilena de Ñuble, y los interrogantes sobre una eventual afectación en Mendoza se renuevan cada vez que el volcán registra una emisión.
Qué dice el último reporte del VAAC
La referencia central para evaluar el escenario es el Centro de Avisos de Cenizas Volcánicas de Buenos Aires (VAAC), que vigila las nubes de material volcánico y emite pronósticos sobre su desplazamiento, sobre todo por los riesgos que implican para la navegación aérea.
En un reporte del jueves 29 de octubre, a las 18.50 UTC —15.50 de Argentina—, el organismo identificó pulsos esporádicos de ceniza que avanzaban hacia el este a unos 10 nudos de velocidad. El área observada, de todos modos, seguía dentro de Chile.
Las proyecciones para las 6, 12 y 18 horas siguientes tampoco mostraban una extensión de la nube hacia Mendoza. La dirección del desplazamiento habilita la posibilidad de que el material se acerque a la cordillera, pero eso no equivale a que vaya a atravesar la frontera argentina.
Una semana de explosiones
El informe del Programa Global de Vulcanismo, elaborado por el Instituto Smithsoniano y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) con datos de los organismos de vigilancia de Chile y Argentina, registró varios episodios explosivos entre el 22 y el 28 de octubre.
El domingo 25 se observaron al menos seis pulsos de emisión de ceniza y gases. Algunas columnas treparon unos 2,3 kilómetros por encima del centro de emisión y se desplazaron principalmente hacia el sudeste.
El martes 27 hubo explosiones, incandescencia en el cráter y expulsión de material incandescente por encima del conducto y sobre el flanco noroeste. Una de las columnas de ceniza alcanzó los dos kilómetros de altura sobre el borde del cráter.
El miércoles 28 se repitieron las emisiones: durante la tarde se registraron columnas de hasta 2,4 kilómetros sobre el borde del cráter, con desplazamientos hacia el noroeste, mientras otros pulsos se dispersaron hacia el noreste.
Esa alternancia de direcciones explica por qué el monitoreo debe ser permanente. La ubicación del volcán, por sí sola, no alcanza para saber hacia dónde viajará el material: hace falta analizar las condiciones atmosféricas y los registros de cada episodio.
Qué nivel de actividad tiene el volcán
El miércoles 28 de octubre, el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin) anunció un cambio en su sistema de clasificación de la actividad volcánica. El nuevo esquema, llamado Estado de Actividad Volcánica (EAV), contempla seis niveles, del 0 al 5.
En esa escala, el Nevados de Chillán quedó en el nivel EAV 3, que corresponde a una erupción menor. La modificación busca unificar los criterios técnicos para comunicar la evolución de los volcanes y facilitar la lectura de los informes de vigilancia.
Además, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres de Chile (Senapred) mantiene una Alerta Temprana Preventiva para las comunas de Pinto y Coihueco, en la región de Ñuble. También sigue vigente un perímetro de seguridad de dos kilómetros alrededor del Centro de Emisión 3. Son medidas preventivas para las zonas cercanas al complejo, no una alerta por caída de cenizas en Mendoza.
Qué tendría que pasar para que la ceniza llegue a Mendoza
La chance de que el material volcánico alcance territorio argentino no puede descartarse de forma absoluta. Las partículas más finas pueden quedar suspendidas en la atmósfera y ser transportadas a grandes distancias, según las condiciones meteorológicas y las características de cada emisión.
Para hablar de un escenario concreto, en cambio, hace falta información sobre la trayectoria de la nube. Una columna que se mueve hacia el este no implica automáticamente que la ceniza vaya a llegar a localidades argentinas.
La llegada de cenizas a Mendoza dependería de una combinación de factores: la intensidad de las explosiones, la altura que alcancen las columnas, la cantidad de material expulsado y, sobre todo, la dirección y velocidad de los vientos en las distintas capas de la atmósfera.
Por eso, la evolución de las emisiones y los sucesivos pronósticos de dispersión serán determinantes para saber si el escenario cambia. En Mendoza, la atención está puesta en los próximos reportes del VAAC y en la información de los organismos científicos argentinos.
También conviene distinguir la eventual presencia de ceniza en suspensión de una caída de material sobre el suelo. Son situaciones distintas y requieren evaluaciones específicas por sus posibles consecuencias sobre la población, la actividad productiva, el ambiente y la circulación aérea.
Por ahora, los registros disponibles no indican que exista una nube de cenizas proyectada sobre Mendoza ni que se haya confirmado material volcánico en suspensión sobre la provincia.
El seguimiento del Nevados de Chillán seguirá siendo clave para la región cordillerana. La actividad de octubre confirma que el complejo está activo y que sus emisiones pueden cambiar de dirección. Para Mendoza, la posibilidad física existe, pero todavía no hay pronósticos que permitan anticipar que ese escenario se concrete.