Puso $10.000, llegó a retirar $400.000 y un día la app no abrió más: el relato desde adentro de GSFAR
Puso $10.000, en diez días tenía el doble y llegó a retirar $400.000 en un mes. Pero cuando la app dejó de funcionar, esta vecina de La Banda no hizo la denuncia: el motivo que dio sorprende.
Una vecina de La Banda reconstruyó desde adentro cómo funcionaba la plataforma GSFAR, que colapsó el 14 de septiembre y dejó a cientos de santiagueños sin acceso a su dinero. Ingresó a fines de marzo con apenas $10.000 y llegó al nivel GP3 del sistema, con 15 personas incorporadas y retiros por unos $400.000 en el último mes.
Según su relato, todo empezó por recomendación de un familiar. La primera inversión fue de $10.000 y en unos diez días ya tenía $20.000. A partir de ahí se fue metiendo cada vez más: además de las ganancias por las inversiones, empezó a cobrar comisiones por sumar gente. Por cada nuevo integrante se pagaban $10.000, y había premios de $20.000, $30.000 y hasta $50.000 por avanzar de nivel.
Cómo se expandía el sistema
La estructura no dependía solo de la app. Se sostenía con grupos de WhatsApp y con reuniones presenciales. En La Banda, según contó, los encuentros se hacían en el Bar Tauro, donde se explicaba el funcionamiento de la plataforma. Los grupos llegaron a reunir a cientos de personas y estaban encabezados por referentes que respondían a una organización en la que Delfina López figuraba como gerente.
Con el correr de las semanas aparecieron las primeras señales de alerta. Los grupos fueron restringidos, algunas personas que reclamaban por inconvenientes quedaron afuera y empezaron a circular mensajes para desmentir versiones sobre un posible cierre. Poco antes de la caída, según M.N., hubo otro cambio que llamó la atención: el CBU que se usaba para recibir depósitos habría dejado de funcionar y se empezó a utilizar otro. Las últimas transferencias, según su relato, fueron a una cuenta vinculada al líder de Santiago del Estero.
El final y el mensaje del líder
El lunes 14 de septiembre, alrededor de las 21, la aplicación dejó de funcionar y los usuarios perdieron el acceso a sus cuentas. Los grupos se llenaron de reclamos y mensajes de desesperación. En medio del caos, el líder publicó un último mensaje en el que reconoció la caída de la aplicación y afirmó que el dinero recibido había sido convertido a USDT y Bitcoin para luego ser transferido a la empresa. También sostuvo que había sido estafado al igual que los demás integrantes.
M.N. aseguró que no hizo la denuncia y explicó que la vergüenza fue uno de los motivos. Su testimonio forma parte de los relatos de usuarios que intentan reconstruir qué pasó con el dinero que quedó adentro de la plataforma y cómo funcionó una estructura que durante meses siguió sumando integrantes.