Puso 1,75 millones de dólares en una isla deshabitada: lo que hizo DiCaprio después cambió todo
1,75 millones de dólares, una isla deshabitada y un plan que prometía cambiar el turismo para siempre. Pero lo que encontraron los pescadores locales encendió todas las alarmas.
Leonardo DiCaprio no solo es una de las estrellas más reconocidas de Hollywood: también es un activista ambiental que hace años puso su fortuna al servicio del planeta. En 2005, el actor compró Blackadore Caye, una isla deshabitada frente a las costas de Belice, por 1,75 millones de dólares. Su plan: recuperar el ecosistema y convertirlo en un modelo de turismo sustentable.
El protagonista de Titanic conoció el lugar durante unas vacaciones y quedó fascinado por su belleza natural. Pero también vio de cerca los problemas que lo acechaban: erosión costera, sobrepesca y pérdida de manglares. En una entrevista con The New York Times en 2015, describió el sitio como un paraíso y contó que quería transformarlo en un ejemplo de turismo responsable, donde la conservación ambiental y el desarrollo económico convivieran.
Un proyecto ambicioso
Una década después de la compra, DiCaprio presentó Blackadore Caye, a Restorative Island, una iniciativa para restaurar el entorno natural mediante un complejo turístico diseñado bajo estrictos criterios de sustentabilidad. El proyecto original, desarrollado junto al arquitecto Jason McLennan, contemplaba 68 villas, 48 residencias privadas y una reserva natural que ocuparía aproximadamente la mitad de la isla.
Entre los objetivos principales estaban la recuperación de los manglares, la protección de especies marinas y el uso de energías renovables y sistemas de gestión responsable del agua. El diseño también buscaba reducir la generación de residuos y limitar el plástico dentro del complejo. Además, incluía espacios de bienestar y tratamientos vinculados con el Centro Deepak Chopra.
“El objetivo principal es hacer algo que cambie el mundo. No habría podido ir a Belice, construir en una isla y hacer algo así, si no fuera por la idea de que podría ser un hito en el movimiento ambientalista”, aseguró DiCaprio en declaraciones difundidas por Spa Business.
“Belice es verdaderamente único. Tiene el segundo sistema de arrecifes de coral más grande del mundo y una de las vidas marinas más biodiversas, como la población de manatíes y casi todas las especies de peces que puedas imaginar. Luego están los templos mayas y su cultura”, remarcó el actor para justificar la necesidad de proteger el lugar.
Las críticas que enfrentó el proyecto
A pesar de sus buenas intenciones, la transformación de Blackadore Caye no estuvo exenta de polémica. Organizaciones ambientalistas y pescadores locales manifestaron su preocupación por el impacto que podría tener un complejo turístico de lujo en un ambiente costero tan sensible. Entre los cuestionamientos aparecieron las posibles restricciones al acceso a zonas tradicionales de pesca y las consecuencias del transporte de visitantes hasta la isla.
Las críticas también obligaron a modificar algunos aspectos del diseño inicial: según los antecedentes del proyecto, se descartaron una pista de aterrizaje y determinadas construcciones sobre el agua. Por otro lado, el entonces primer ministro de Belice, Dean Barrow, respaldó la iniciativa por sus posibles beneficios económicos y la generación de puestos de trabajo.
Aunque el plan contemplaba recuperar la vegetación nativa y proteger la biodiversidad de la isla, su desarrollo sufrió demoras y no se concretó en los términos anunciados originalmente.