Puso rejas, cerco electrificado y hasta así le entraron tres veces en una semana
Puso rejas, cerco electrificado y cámaras. Igual le entraron tres veces en una semana y ahora reclama por lo que no se hizo a tiempo. ¿Qué le respondieron?
Una casa de Santa Lucía se convirtió en el blanco de una seguidilla de robos que dejó a su dueño sin respuestas. José Álvarez denunció tres ataques en apenas siete días y estima que las pérdidas superan los $5 millones, casi todos en herramientas de trabajo.
Los hechos ocurrieron de madrugada, cerca de las 3, en una vivienda de calle Aconcagua, entre 12 de Octubre y Balcarce. Según el relato del damnificado, los delincuentes cortaron el alambrado y el cerco que rodea el terreno para poder ingresar.
Una escalada que no se detuvo
El primer golpe fue el más costoso: se llevaron herramientas por un valor que Álvarez calcula en torno a los $5 millones. Después de esa noche, el hombre decidió invertir en seguridad y mandó a colocar rejas para blindar los accesos.
No alcanzó. En el segundo robo, los ladrones rompieron las rejas y se llevaron las herramientas de mano que habían quedado. En el tercero, perpetrado durante la madrugada del domingo, sustrajeron una carretilla, una hormigonera, una heladera y otros elementos.
“Ponés rejas, te rompen las rejas. Tengo cerco perimetral electrificado, lo rompen igual. Las cámaras se las roban, entonces no te queda registro”, se lamentó Álvarez, que describió la situación como una “impotencia”.
Las cámaras, otro blanco
Durante los ataques, los delincuentes también se llevaron dos cámaras de seguridad de la propiedad. Aun así, una cámara de un barrio privado cercano habría captado a parte de los sospechosos.
De acuerdo con lo que contó el vecino, se trataría de jóvenes que ingresaron con gorras y el rostro cubierto, por lo que hasta el momento no pudieron ser identificados.
Denuncias y reclamos por la investigación
Álvarez aseguró que hizo la denuncia después de cada robo. Sin embargo, cuestionó que en los primeros episodios no se hayan realizado pericias en el lugar. Recordó que en una oportunidad quedaron posibles huellas en un espejo del baño, pero Criminalística no llegó a intervenir.
Recién tras el robo del domingo, personal de Criminalística se presentó por primera vez en la vivienda. Según el damnificado, un agente se comunicó con el fiscal para avanzar con las actuaciones.
Mientras espera novedades, el hombre intenta recuperar parte de lo perdido. Revisa publicaciones de compraventa en busca de sus herramientas, con la sospecha de que los objetos hayan sido revendidos pocas horas después de cada robo.