¿Qué busca frenar la marcha en Salta? La ley que desató el conflicto y el detalle que nadie vio venir
La Plaza 9 de Julio fue el epicentro de una protesta que sacudió a Salta. ¿Qué hay detrás de la ley que desató la furia de organizaciones sociales y pueblos originarios? Los detalles que nadie te contó.
Una multitud copó la Plaza 9 de Julio de Salta para rechazar la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Organizaciones sociales y referentes de pueblos originarios se plantaron en pleno centro, mientras el Senado avanza con el debate de la iniciativa.
El conflicto estalló después de que el oficialismo decidiera eliminar el capítulo sobre venta de tierras rurales a capitales extranjeros, con tal de destrabar el proyecto. Esa movida, lejos de calmar las aguas, encendió la mecha entre los sectores que se sienten directamente afectados.
¿Por qué la quita de ese capítulo enfureció a los manifestantes?
La eliminación de ese punto fue leída como una maniobra para acelerar la sanción de una ley que, según sus críticos, deja en total indefensión a comunidades enteras. Los referentes presentes en la movilización aseguran que la propiedad privada no puede estar por encima de los derechos de los pueblos originarios.
La convocatoria, que se replicó en distintos puntos de la provincia, reunió a organizaciones sociales, agrupaciones políticas y dirigentes comunitarios. Todos con un mismo reclamo: que se frene el tratamiento de la norma tal como está redactada.
¿Qué se sabe del proyecto que se debate en el Senado?
La iniciativa original incluía un apartado que habilitaba la venta de tierras rurales a capitales extranjeros. Ese artículo fue retirado por el oficialismo para evitar que el proyecto se postergara y así poder darle tratamiento en la sesión de este jueves.
Pero el resto del articulado sigue en pie, y es justamente eso lo que preocupa a los manifestantes. Consideran que la ley, tal como quedó, sienta un precedente peligroso en materia de acceso a la tierra y a los recursos naturales.
La movilización transcurrió en la zona céntrica, donde se recomendó circular con precaución por la alta concurrencia de personas. Hasta el cierre de esta edición, no se registraron incidentes, pero la tensión se mantiene latente.
El debate en el recinto continúa y las organizaciones ya anticiparon que no bajarán los brazos. Mientras tanto, la Plaza 9 de Julio se convirtió en el escenario de una pulseada que promete dar que hablar en los próximos días.