¿Qué dejó la Semana Nacional del Bonarda? Balance y proyecciones para la cepa mendocina
¿Qué dejó la Semana Nacional del Bonarda en San Martín? Balance, proyecciones y las claves del consumo que marcan el futuro de esta cepa.
La Semana Nacional del Bonarda cerró con un balance más que positivo en San Martín, la Capital de esta cepa. Durante nueve días, la agenda incluyó propuestas enoturísticas, catas guiadas, experiencias gastronómicas y encuentros con especialistas, con el objetivo de acercar esta variedad a nuevos públicos. El evento no solo celebró al vino, sino que dejó datos que marcan el futuro del consumo en Argentina y el mundo.
El departamento de San Martín fue el epicentro de las actividades, pero la programación también llegó a Mendoza capital, Junín y Rosario. La propuesta combinó turismo, cultura y gastronomía, con visitas a bodegas, catas dirigidas y espacios de diálogo con referentes del sector.
Un plan que impulsa la identidad regional
La Semana Nacional del Bonarda es parte del Plan Bonarda, una política que busca fortalecer el desarrollo de esta variedad y potenciar su valor como emblema de la zona este de Mendoza. La iniciativa apunta a promover la producción regional y consolidar la identidad vitivinícola del área.
El Bonarda y las nuevas tendencias de consumo
El Fondo Vitivinícola de Mendoza aprovechó el marco del evento para vincular al Bonarda con los cambios en la forma de consumir vino, tanto en el país como en el mundo. Según estudios de Worldpanel by Numerator y de International Wine & Spirits Research (IWSR), cayó el volumen de compra, pero subió la búsqueda de sentido.
La IWSR señala que la Generación Z sigue tomando alcohol, pero con un enfoque más selectivo: prioriza la moderación, la experimentación y la experiencia. En ese escenario, las variedades con identidad propia ganan terreno. El Bonarda, tercera tinta más cultivada del país, se presenta como una opción atractiva por su perfil frutado, su frescura y sus taninos suaves.
El informe también destaca un cambio en los momentos de consumo. El vino dejó de ser exclusivo de la comida formal y ahora aparece en reuniones informales, aperitivos, salidas laborales y encuentros con amigos. En este contexto, el Bonarda se adapta a una amplia gama gastronómica: desde pizza y empanadas hasta carnes, pastas y tablas de quesos.