¿Qué esconde la forma en que juegan los chicos? Un estudio revela algo que las pantallas no logran
Un estudio de la Universidad de Cardiff revela que niños de 4 a 8 años que juegan con muñecos desarrollan mayor empatía que quienes usan dispositivos digitales, según pruebas realizadas durante seis semanas y publicadas en PLOS One.
Una investigación reciente descubrió que el tipo de juego que eligen los niños de cuatro a ocho años impacta directamente en una habilidad social clave. En un mundo donde las pantallas dominan, este hallazgo pone en duda cómo se están desarrollando ciertas capacidades emocionales fundamentales.
Un equipo de investigadores analizó durante varias semanas a niños en ese rango de edad, comparando dos formas de entretenimiento: el uso de dispositivos digitales y el juego con muñecos. El resultado fue contundente y arrojó diferencias notables en el desarrollo de ciertas habilidades.
La evidencia que sorprende
Después de seis semanas de observación, los niños participaron en actividades diseñadas para medir su capacidad de interpretar pensamientos y emociones ajenas. Los datos mostraron una clara tendencia a favor de un tipo específico de juego.
Quienes habían jugado con figuras físicas, como muñecos, mostraron una mayor capacidad para comprender lo que otros piensan o sienten. Esta habilidad, conocida como empatía, es considerada clave en el desarrollo social y emocional.
En las pruebas, estos niños acertaron más respuestas en situaciones sociales complejas, usaron más palabras relacionadas con emociones y crearon historias más largas y elaboradas durante las actividades.
El mecanismo detrás del juego
Según explicó la investigadora Sarah Gerson, el juego con muñecos no es solo diversión. Implica un proceso activo donde los niños construyen historias, interpretan roles y crean diálogos.
Ese proceso obliga a los chicos a “ponerse en el lugar del otro” de manera constante. Tienen que imaginar qué siente cada personaje, pensar qué sabe o desconoce el otro y reaccionar en función de esas emociones supuestas.
En los hogares observados, este tipo de juego también fomentaba más interacción social. Los niños invitaban a otros a participar y sostenían la actividad de juego por más tiempo comparado con otras formas de entretenimiento.
El contexto de las pantallas
El estudio, publicado en la revista científica PLOS One y desarrollado por la Universidad de Cardiff, no demoniza el uso de dispositivos electrónicos. Sin embargo, marca una diferencia clara en los beneficios obtenidos.
Los investigadores concluyeron que el juego con muñecos aporta un componente social y emocional que no siempre aparece en el entorno digital. Mientras las pantallas ofrecen estímulos, el juego físico con figuras promueve la creación narrativa y la interpretación de estados mentales ajenos.
Este tipo de habilidades desarrolladas en la niñez tienen impacto a largo plazo. Influyen en cómo las personas se relacionan, resuelven conflictos y entienden a los demás a lo largo de su vida.
Incorporar momentos de juego más interactivo y creativo, según sugieren los hallazgos, puede ser una forma simple pero efectiva de estimular capacidades fundamentales en el desarrollo emocional de los niños.