¿Qué pasó en la marcha que reunió a Malvinas, la tierra y los inquilinos?
¿Qué se esconde detrás de la multitudinaria marcha en Rosario? Entre payasos, veteranos y reclamos por la tierra, la protesta dejó al descubierto un malestar que va mucho más allá de una ley. Conocé los detalles que nadie contó.
La multitudinaria movilización en Rosario contra la ley de "Inviolabilidad de la propiedad privada" sorprendió incluso a sus propios organizadores. Lo que comenzó como una protesta sectorial se transformó en un crisol de reclamos que unió la soberanía sobre Malvinas, la defensa de los recursos naturales y la crisis habitacional. La pregunta que quedó flotando es si el gobierno nacional podrá sostener su promesa de no tocar la tierra.
La cita era a las seis de la tarde en la plaza San Martín, pero la convocatoria se fue agigantando minuto a minuto. Una hora después, cuando la columna llegó al Monumento a la Bandera, ya eran más de diez o doce cuadras de manifestantes. Allí confluyeron partidos políticos, movimientos sociales y ambientales, sindicatos, centros de estudiantes y artistas. Pero hubo dos presencias que robaron la escena.
El regreso del Ejército Popular de Payasos
Veintidós años después de su última actuación, el Ejército Popular de Payasos (EPP) volvió a las calles. Creado tras la crisis de 2001 por el artista Adrián Giampani, el grupo resucitó con una misión clara: "frenar el remate de la Argentina que quiere hacer el gobierno de Javier Milei".
En la obra callejera, un payaso con banda presidencial oficiaba de "senador martillero" y ofrecía "dos por uno para extranjeros" en la venta de tierras, incluso las costas del río Paraná. "Tuvimos que retomar el EPP por necesidad popular, porque la tierra no se arrasa, se abraza", explicó Giampani a Rosario3.
La amenaza de los desalojos exprés
Uno de los puntos que sigue en pie en el proyecto de ley es la modificación del régimen de desalojos. Sebastián Artola, de Inquilinos Agrupados Rosario, fue contundente: "Si no pudiste pagar un mes, te atrasaste tres o cuatro días, te echan de una patada a la calle". Según el dirigente, el propietario podría reclamar con una simple declaración jurada y el juez tendría 72 horas para ordenar la expulsión.
Los números respaldan la preocupación: según la Federación de Inquilinos, el 73% está endeudado y el 38% ya entró en morosidad. En Rosario, eso significa 100 mil hogares. "Van a dejar un tendal de gente en la calle", advirtió Artola.
El comerciante Pablo, que vende remeras y banderas a 15 o 20 mil pesos, confirmó el deterioro económico: "Se vende muchísimo menos que antes. En 2025 se cayó todo".
Los senadores en la mira
La marcha también apuntó contra los senadores nacionales por Santa Fe. Mientras el peronista Marcelo Lewandowski ya había manifestado su rechazo, los radicales Eduardo Galaretto y Carolina Losada eran señalados como posibles votos a favor del proyecto. Losada incluso había dicho que faltó comunicación del oficialismo para "explicarle a la gente" la ley.
La presión popular parece haber surtido efecto: el gobierno retiró el capítulo que flexibilizaba la venta de tierras a extranjeros. Sin embargo, los manifestantes insistieron: "La tierra no se vende, no se quema, no se desaloja", resumió uno de los carteles.
El ejemplo del magnate inglés Joseph Lewis, dueño de más de 10 mil hectáreas alrededor del Lago Escondido, o el pueblo completo comprado en La Rioja, sirvieron para graficar los riesgos. Hasta Elisa Carrió alertó sobre la posibilidad de que se creen "Estados paralelos" dentro del Estado nacional.
Malvinas como bandera unificadora
La célebre bandera "Las Malvinas son argentinas" que mostraron los jugadores de la Selección tras vencer a Inglaterra en el Mundial tuvo su eco en las calles. Los excombatientes de Malvinas de Rosario marcharon al frente y celebraron la presencia juvenil. "Perdimos la batalla bélica, pero la batalla contra el olvido jamás se perderá", dijo Claudio Petrucci.
Para Julio Más, el mensaje se sembró gracias a Rubén Rada, fallecido el mes pasado. "Malvinas no divide, une", reflexionaron los veteranos.
La fecha no fue casual: al día siguiente, el 16 de julio, estaba prevista la votación en el Senado, que finalmente se suspendió en medio de camisetas celestes y blancas.
Sebastián Martínez, de la Multisectorial de los Humedales, vinculó la protesta con otras "entregas" como la concesión de la hidrovía o el avance inmobiliario en la Rambla Catalunya. "Donde el fuego avanza, los negocios florecen", denunció.
Pasadas las siete de la tarde, la marcha concluyó en paz, incluso con militantes de La Libertad Avanza observando desde la puerta de su local. Un contraste con la represión en Buenos Aires, donde una fotógrafa resultó herida. La convivencia democrática, al menos en Rosario, pareció ganar la jornada.