¿Qué protege realmente a los jóvenes de las pantallas y las adicciones? Un especialista en salud mental responde
¿Qué es lo que realmente protege a los jóvenes de los peligros de las pantallas y las adicciones? Un especialista en salud mental revela la clave.
El doctor José Ignacio Alonso, referente en trastornos del estado de ánimo, anticipó los ejes de su disertación en el ciclo Hablemos de lo que viene y dejó una advertencia contundente: la fortaleza psíquica es el principal escudo frente a los riesgos actuales.
El próximo 5 de agosto, el especialista participará de una nueva edición del ciclo Hablemos de lo que viene, donde disertará sobre "Crecer a la intemperie; adolescencias expuestas a pantallas, adicciones y nuevos riesgos". En diálogo con El Tribuno, adelantó las claves de su exposición.
¿Por qué algunos chicos son más vulnerables?
Alonso, con una extensa trayectoria en el campo de la salud mental, explicó que el punto de partida para entender los problemas que atraviesan las nuevas generaciones está en la constitución psíquica de cada persona.
"El origen está siempre en la estructuración, en la constitución de cada ser humano. Si nosotros tenemos una constitución sólida psíquicamente hablando, los distintos factores externos que van a ir llegando, de manera más o menos agresiva, van a afectar menos", sostuvo.
En cambio, cuando esa estructuración emocional es más vulnerable desde la infancia y la adolescencia, los factores externos adquieren un peso mucho mayor.
"Si tenemos una estructuración desde el nacimiento, la niñez y la adolescencia más vulnerable, ahí todos los factores empiezan a ser mucho más importantes: desde la tecnología hasta todo tipo de consumo, conductas e interacciones sociales. Todo eso pasa a ser muy agresivo y muy importante en cómo va constituyéndose la persona durante la adolescencia", explicó.
¿Todas las pantallas son iguales?
Respecto del impacto de la tecnología, Alonso remarcó que no todas las formas de utilización tienen las mismas consecuencias. Diferenció el uso activo del pasivo.
"Puede haber muchas horas frente a una pantalla, pero si ese tiempo implica interacción social con pares, videojuegos, aprendizajes y una actitud activa y elegida por la persona, puede tener una influencia positiva. En cambio, cuando el uso es pasivo, basado en el scroll permanente y en algoritmos que funcionan automáticamente, ahí puede ser mucho más riesgoso", indicó.
El aumento de las consultas por ansiedad
El especialista aseguró que tanto en los dispositivos institucionales como en la atención ambulatoria se observa un incremento en las consultas relacionadas con la vulnerabilidad emocional durante la construcción de la personalidad.
"Hay mucha consulta por la vulnerabilidad que se transita durante la producción de una personalidad en la niñez y la adolescencia que no es suficientemente fuerte. En consecuencia, aparecen muchas consultas por alteraciones del estado de ánimo, trastornos de ansiedad y, por supuesto, el riesgo de las conductas adictivas", detalló.
Para Alonso, estos cuadros aparecen cuando no existe la fortaleza psíquica necesaria para afrontar las distintas situaciones de la vida cotidiana.
"Una situación de frustración, de incapacidad de manejo, de aburrimiento, de soledad o de desilusión pone al joven en mayor riesgo", advirtió.
Señales de alerta que las familias no deben ignorar
Consultado sobre cuáles son los signos que deben preocupar a las familias, Alonso sostuvo que cualquier cambio en el comportamiento habitual merece atención.
"El signo o el síntoma que se observa es apenas una cuestión superficial. Hay que mirar qué estructura de personalidad existe detrás de eso", explicó.
Según indicó, cuando esa estructura presenta debilidad o vulnerabilidad aumentan considerablemente las posibilidades de desarrollar problemas más graves.
"Siempre hay que estar atentos a cualquier alteración en el funcionamiento habitual de un joven, tanto a nivel familiar como escolar y en sus vínculos sociales", señaló. Además, recomendó observar el lugar que ocupan en la vida cotidiana los videojuegos, las pantallas, el vapeo y el consumo de sustancias.
El desafío de fortalecer a las familias
Para Alonso, diseñar estrategias preventivas no resulta sencillo debido al contexto social actual.
"Hay tanto estrés y tantas dificultades en la vida cotidiana que muchas veces no logramos tener estructuras familiares lo suficientemente sólidas, acogedoras y acompañadoras del crecimiento de los adolescentes y los niños", expresó.
No obstante, remarcó cuáles considera que son los pilares fundamentales para reducir los riesgos.
"Lo mejor sería una buena estructuración familiar, una buena presencia paterna y materna, una buena interacción social y que, además, todo lo que va desde la casa hacia afuera, como la escuela y los distintos ámbitos sociales y socioculturales, también acompañen ese crecimiento", afirmó.
Una invitación al diálogo
Finalmente, el especialista destacó la importancia del ciclo Hablemos de lo que viene, al considerar que propone un espacio de intercambio más que una exposición unidireccional.
"Me pareció excelente la frase 'Hablemos de lo que viene'. Significa que todos hablemos, que no haya un hablar vertical o unilateral, sino un ida y vuelta entre todos", expresó.
Asimismo, sostuvo que el objetivo no debe ser simplemente anticipar el futuro, sino construirlo.
"No se trata solamente de ver cómo viene el futuro, sino de construir para que lo que viene sea lo mejor. Uno tiene que ir construyéndose, especialmente durante la niñez y la adolescencia", finalizó.
Alonso adelantó que estos temas serán desarrollados durante la jornada del próximo jueves 6 de agosto, donde se debatirá sobre los desafíos que enfrentan hoy las adolescencias frente a las pantallas, las adicciones y los nuevos riesgos para la salud mental.