¿Qué se juega en el Congreso con un tratado que divide al oficialismo?
El Gobierno busca aprobar en abril el Tratado de Patentes (PCT) de la WIPO, compromiso del acuerdo con EE.UU., enfrentando diferencias internas y presión del sector farmacéutico.
El Gobierno busca llevar al Congreso en abril el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), un compromiso clave del acuerdo comercial con Estados Unidos. La decisión responde a la necesidad de destrabar uno de los capítulos más sensibles del entendimiento bilateral con Washington.
Según pudo saber TN, el Ejecutivo intenta avanzar en la votación en la Cámara de Diputados. Este movimiento se produce en medio de diferencias internas sobre el encuadre legislativo y de presiones del sector farmacéutico.
En la Casa Rosada sostienen que el frente de propiedad intelectual es el más complejo del acuerdo. Reconocen que la discusión se aceleró en las últimas semanas por los plazos de implementación comprometidos con la administración estadounidense.
Un tratado con antecedentes y disputas
La trastienda expone también diferencias internas sobre el tratado. En un sector de Balcarce 50 aseguran que el expediente que obtuvo media sanción del Senado en 1998 quedó “obsoleto” frente al nuevo escenario y a los compromisos asumidos.
En otro espacio interno sostienen, en cambio, que ese antecedente parlamentario sigue vigente. Argumentan que lo central pasa por empujar su tratamiento en Diputados sin reabrir toda la ingeniería legislativa.
El tratado habilita un sistema internacional administrado por la WIPO. Permite centralizar la presentación de solicitudes de patente con efectos en múltiples jurisdicciones.
La adhesión quedó incorporada como una de las señales que el oficialismo busca mostrar en el plano comercial e institucional frente a la Casa Blanca.
El movimiento se inscribe además en la estrategia de alineamiento que Javier Milei profundizó con los Estados Unidos desde el inicio de su gestión. El Gobierno ya avanzó por vía administrativa en capítulos del acuerdo que no requerían ley inmediata.
Medidas regulatorias y presión farmacéutica
El Ejecutivo ya empezó a mover fichas en el plano regulatorio local. La última señal fue la resolución 75/2026 del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI).
Esta medida actualizó los aranceles del organismo y creó la Unidad de Medida Arancelaria de la Propiedad Industrial (UMAPI). Comenzará a aplicarse desde mayo con ajustes mensuales atados al IPC.
La medida se complementa con la reciente eliminación de las restricciones de 2012 sobre patentabilidad farmacéutica. Estas guiaban el examen de patentabilidad de invenciones químico-farmacéuticas.
El organismo deberá ahora resolver caso por caso según la Ley 24.481, sin quedar atado a ese filtro previo más específico.
En la Casa Rosada advierten que el frente interno más delicado está puesto en los laboratorios. Los internacionales empujan la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT).
Los laboratorios locales resisten por el posible impacto sobre la competencia, los genéricos y el mercado interno. Esa tensión cruza la mesa política de Balcarce 50.
Allí conviven sectores más alineados con la agenda externa de Estados Unidos y otros que plantean dudas sobre el costo político y económico de avanzar sin reparos.