¿Qué se oculta tras la visita del presidente chileno a la Casa Rosada?
Javier Milei recibe este lunes a José Antonio Kast en la Casa Rosada en el primer viaje internacional del presidente chileno. La reunión abordará comercio y energía, en un contexto de búsqueda de un exguerrillero chileno prófugo con pedido de extradición.
Este lunes, tras el descanso de Semana Santa, Javier Milei retoma su agenda política recibiendo a su par chileno José Antonio Kast en un encuentro que trasciende la diplomacia formal. La reunión, que comenzará a las 10 en la Casa Rosada, es el primer viaje internacional del mandatario trasandino desde su asunción el 11 de marzo y ocurre en un contexto de alta tensión por un caso de extradición pendiente.
Kast llegó al país este domingo, eligiendo a Buenos Aires como su primera parada internacional, siguiendo el gesto de su antecesor Gabriel Boric. Lo acompañan su canciller Francisco Pérez Mackenna, la ministra de Seguridad Pública Trinidad Steinert, Juan Antonio Coloma de la Unión Demócrata Independiente, el ministro de Obras Públicas Martín Arrau y la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales Paula Estévez.
Una agenda cargada de simbolismo
La jornada del mandatario chileno comenzará con un desayuno formal en la Embajada de Chile a las 8, con participación de su comitiva y autoridades locales. A las 9:30, se presentará ante el Monumento al Libertador José de San Martín en la plaza homónima del barrio porteño de Retiro para depositar una ofrenda floral.
La reunión bilateral con Milei tendrá como focos formales el comercio y la energía, según adelantó el medio chileno La Tercera citando a la Cancillería local. El objetivo declarado es fortalecer la relación económica entre ambos países, en línea con la profunda afinidad ideológica que une a ambos líderes.
Un bloque estratégico en formación
Más allá de la agenda oficial, Milei busca forjar una alianza estratégica con Kast y otros líderes de centroderecha regional para conformar un bloque de países con programas económicos liberales y socialmente conservadores. Ambos mandatarios ya participaron juntos de la cumbre convocada por Donald Trump el pasado 7 de marzo en Estados Unidos.
Ese evento marcó el lanzamiento del “Escudo de las Américas” (Shield of the Americas), un proyecto para promover “la libertad, la seguridad y la prosperidad en el continente americano”. De fondo, existe un claro alineamiento político con Washington para contrarrestar la influencia china en la región.
La sombra de un caso pendiente
No es la primera vez que Kast visita la Casa Rosada. Ya lo hizo en diciembre pasado, cuando ambos mandatarios trazaron una hoja de ruta centrada en seguridad regional y fronteriza, además de la lucha contra el crimen organizado transnacional.
Precisamente la agenda de seguridad volverá a estar presente en este nuevo encuentro, debido a la fuga de Galvarino Sergio Apablaza Guerra, un exguerrillero chileno de 75 años que vivía en la localidad bonaerense de Moreno. Chile busca su extradición hace años por su presunta participación en el asesinato del senador derechista Jaime Guzmán en 1991.
Una historia judicial compleja
Apablaza llegó a la Argentina en 1993. Tras una breve detención en 2004 por el pedido formal de Chile, recuperó la libertad en 2005. Aunque la Corte Suprema de Justicia concedió la extradición, el gobierno de Néstor Kirchner no la ejecutó y le otorgó ese mismo año el estatus de refugiado político.
Esa protección fue revocada por la gestión de Mauricio Macri en 2017, pero la expulsión quedó en suspenso durante años por recursos de apelación presentados por el exguerrillero. Finalmente, según comunicó el Ministerio de Seguridad el pasado viernes, Apablaza “habría dejado de estar a derecho en ese juicio y se ordenó su inmediata detención”.
Cuando efectivos de Interpol allanaron su domicilio la semana pasada, el exguerrillero ya se había dado a la fuga. Para dar con su paradero, el Ministerio de Seguridad que comanda Alejandra Monteoliva dispuso una recompensa de $20 millones por información que facilite su captura.
El encuentro entre Milei y Kast ocurre así en un momento particularmente sensible, donde la cooperación bilateral en materia de seguridad se pone a prueba frente a un caso que lleva décadas sin resolverse y que ahora tiene al exguerrillero convertido en prófugo con precio sobre su cabeza.