Quedó atrapado en su casa tres días sin poder moverse: el llamado que lo cambió todo
Un abuelo de 74 años que vive solo en el barrio Norte de la capital jujeña quedó tres días tirado sin poder moverse y sin agua ni comida. Cuando parecía que no había salida, hizo una llamada que movilizó a la Policía, los Bomberos y el SAME. Lo que encontraron al forzar la puerta te va a estremecer.
Un hombre de 74 años que vive solo en el barrio Norte de la capital jujeña pasó cerca de tres días postrado en su cama sin poder moverse, hasta que logró estirar el brazo, alcanzar el celular y marcar el 911 con las últimas fuerzas que le quedaban. La llamada desesperada, realizada este viernes, desencadenó un operativo que terminó con la puerta de su vivienda en la calle Nahuel Huapi al 500 tirada abajo.
Según informó Jujuy al día, el pedido de auxilio llegó a la central de policía y movilizó de inmediato a los patrulleros de la zona. Al llegar, los efectivos se encontraron con una casa cerrada a calicanto, con la puerta atrancada y candado desde el interior. La urgencia no daba margen: convocaron a Bomberos y a una ambulancia del SAME, y con un vecino de la cuadra como testigo, no quedó otra que forzar el ingreso.
Una voz casi imperceptible desde el fondo de la casa
Entre el polvo y los escombros de la puerta rota, los uniformados se identificaron y escucharon una voz tenue, casi imperceptible, que suplicaba ayuda desde una de las habitaciones. Al entrar al dormitorio, encontraron al abuelo en estado crítico de deshidratación, débil y con dolores insoportables en la zona lumbar y en su pierna izquierda.
Los bomberos lo acomodaron con suma delicadeza para sacarlo hacia la vereda, donde los médicos del SAME le brindaron las primeras maniobras de estabilización. Desde allí fue trasladado a toda velocidad, en código rojo, al Hospital Pablo Soria, donde permanece internado bajo atenta observación médica.
El hombre llevaba cerca de tres días inmovilizado por los dolores y sufriendo la falta de agua y alimento. Su vida se salvó gracias a esa llamada agónica que logró hacer justo antes de descompensarse por completo.