Quedó preso el acusado de matar al "Negro" Kaiser: lo que dijo la esposa de la víctima fue clave
La Justicia de San Pedro decidió que el acusado de matar al "Negro" Kaiser siga tras las rejas mientras avanza la causa. Un testimonio clave y una frase que quedó grabada terminaron de inclinar la balanza.
El Juzgado de Instrucción de San Pedro, a cargo de Ariel Omar Belda Palomar, dictó la prisión preventiva para el acusado de 46 años por el homicidio de Daniel "Negro" Kaiser, el mecánico de 50 años que murió tras recibir múltiples disparos el pasado 27 de abril en esa localidad misionera. La medida fue resuelta a instancias del fiscal de Instrucción Francisco Javier Insfrán y alcanza al imputado por el delito de "homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego".
Cómo fue el ataque que terminó con la vida de Kaiser
Según surge de la causa, la víctima recibió disparos en el tórax, el abdomen, la zona pélvica y las extremidades. Esas heridas le provocaron hemorragias y un paro cardiorrespiratorio traumático que derivó en su muerte.
El agresor no huyó del lugar. Varios testigos lo identificaron y él mismo se quedó en la escena y les pidió que llamaran a la policía. Quedó detenido esa misma tarde.
A los pocos días fue trasladado para ser indagado por el juez, pero se negó a declarar. Recién en agosto pasado pidió ampliar su declaración indagatoria y allí dio su versión de lo ocurrido.
La versión del acusado: una deuda por un electrodoméstico
El imputado sostuvo que Kaiser le debía dinero desde hacía mucho tiempo por un electrodoméstico. Según su relato, pasaba cerca de la casa de la víctima, la vio afuera y se acercó para intentar cobrarle. Discutieron y, siempre de acuerdo a su declaración, Kaiser le habría exhibido un cuchillo. Después ocurrió el desenlace fatal.
La Justicia valoró especialmente que el acusado se haya quedado en el lugar tras dispararle. Un testigo lo escuchó decir: "me mandé una cagada llamá a la policía". Ese gesto fue tenido en cuenta al momento de analizar la prisión preventiva.
El testimonio de la esposa de la víctima
Otro elemento que pesó en la decisión judicial fue el testimonio de la esposa de Kaiser. La mujer declaró haber escuchado que el acusado le dijo a la víctima "esto recién empieza, no termina acá", en tono de amenaza. Para los investigadores, el agresor habría pensado que solo lo había herido, sin dimensionar que le provocaba lesiones irreversibles.
En la causa también se secuestró el arma de fuego calibre 9 mm con la que se habría disparado contra el mecánico. Como medida probatoria de rigor, el guantelete de parafina practicado al detenido arrojó presencia de metales en su mano, producto de la deflagración del arma.
Con esos elementos, la Justicia dispuso que el acusado permanezca privado de su libertad mientras avanza la investigación.