Quemada en Puerto Madero: los huesos revelaron que vivió a 1.200 km del lugar del hallazgo
La Justicia buscó durante años a la familia de la mujer calcinada en Puerto Madero y todas las comparaciones de ADN fallaron. Ahora los huesos señalaron una región del país que nadie tenía en el radar.
Un fémur, una costilla y un metatarso volvieron a mover una causa que parecía dormida. El análisis de esas tres piezas óseas reactivó la investigación por el hallazgo, el 15 de febrero de 2015, de una mujer calcinada casi por completo en Puerto Madero, a pocos metros del complejo Le Parc, donde semanas antes había muerto el fiscal Alberto Nisman.
La exhumación se concretó en 2024 en el Cementerio de la Chacarita. Sobre esos restos, un equipo de especialistas aplicó la técnica de isótopos estables y el resultado cambió el rumbo: la víctima no habría vivido en Buenos Aires, sino en el Noroeste argentino, con Tucumán como la pista más firme.
El informe lo firmaron Luciano Valenzuela, Luciano Loupias y Felipe Otero, del Laboratorio de Ecología Evolutiva Humana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN).
Qué dicen los isótopos y por qué apuntan a Tucumán
El carbono y el nitrógeno que quedan en el colágeno de los huesos funcionan como una huella de lo que comió una persona a lo largo de su vida. Ese patrón cambia según la geografía, y por eso permite ubicar a alguien en un territorio determinado.
En este caso, los valores obtenidos no encajan con los patrones alimentarios de la Ciudad ni de la Provincia de Buenos Aires. En cambio, coinciden de manera directa con el Noroeste Argentino, y colocan a Tucumán como el punto con mayor solidez para el cotejo.
"Algo importante que indicó este estudio fue que el mismo patrón de isótopos se detectó en las tres muestras (fémur, costilla y metatarso), siendo que son tres tipos de huesos que no se comportan igual a la hora de albergar la información de los isótopos. Esto indicaría que la persona siguió la misma dieta durante muchos años de manera estable", explicó Valenzuela.
La diferencia entre huesos no es un detalle. La sangre refleja cambios de dieta en semanas; las costillas, a lo largo de siete u ocho años; un fémur conserva la información isotópica sin alteraciones durante dos o tres décadas. Que las tres piezas hayan marcado lo mismo refuerza la idea de una alimentación sostenida en el tiempo.
El cruce fue posible gracias al proyecto Bitácora (Base de Información Isotópica de Tejidos Actuales Como Referencia en Argentina), que reúne 158 muestras dentales tomadas en 58 ciudades de 13 provincias.
El perfil físico que reconstruyó la ciencia forense
De la cintura hacia arriba, el cuerpo quedó carbonizado por completo: sin piezas dentales, sin rasgos faciales y sin tatuajes que permitieran identificarla. Aun así, las pericias lograron reconstruir algunos datos clave.
La estatura se calculó entre 1,52 y 1,60 metros a partir de la longitud del fémur. La edad se estimó en torno a los 50 años por la morfología del pubis. Además, la mujer padecía un principio de artrosis y usaba una venda chamuscada en la pierna derecha, lo que sugiere várices.
El hecho quedó radicado bajo la causa N° 39.626, caratulada "Averiguación de muerte dudosa de criminalidad", a cargo de la entonces fiscal en lo Criminal N° 19, Alicia Bugeiro. En la escena —Avenida de los Italianos y Marta Lynch— se secuestraron una botella plástica de alcohol etílico y un bidón blanco sin huellas dactilares.
Los peritajes determinaron que la víctima no había respirado humo. Es decir, ya estaba muerta cuando se inició el fuego.
En su momento, la Justicia comparó muestras de ADN con 38 familias de personas desaparecidas, pero todos los resultados fueron negativos. Hoy el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) conserva ADN extraído de tejido muscular de las piernas, a la espera de dar con familiares para comparar el perfil genético a través del sistema NombrAr, de la Sifebu (Secretaría de Identificación y Búsqueda de Personas Extraviadas de la Ufecri).
Los rumores que la Justicia tuvo que desmentir
La cercanía en el tiempo y en el espacio con el departamento donde apareció muerto Nisman el 18 de enero de 2015 alimentó todo tipo de versiones. La aparición del cuerpo incinerado disparó especulaciones periodísticas y teorías sin sustento en redes sociales.
Entre los rumores que debieron desmentirse formalmente hubo una versión anónima que sostenía que la víctima era la empleada doméstica del fiscal. También circularon teorías sobre una presunta señal mafiosa enviada por sectores de inteligencia, y una falsa identificación de la muerta como una agente de la Secretaría de Inteligencia vinculada a Antonio "Jaime" Stiuso.
La mujer señalada erróneamente en redes tuvo que presentarse por su cuenta en los tribunales para demostrar que estaba viva y exigir que su nombre saliera del expediente.
El caso salió del archivo tres veces para revisar posibles nexos con la causa Le Parc. Nunca se encontró un solo indicio que conectara ambos episodios.
Con la pista isotópica que apunta al NOA y a Tucumán, los investigadores ahora esperan localizar a la familia de la víctima. Sería el paso decisivo para ponerle nombre a un misterio que ya lleva casi una década sin respuesta.