Quería ser veterinaria, pero terminó recibida de programadora y ahora sueña con algo más grande
De chica quería ser veterinaria. Hoy acaba de recibirse de Técnica Superior en Programación en la UTN y ya tiene un plan que une sus dos mundos: la salud y la tecnología.
Ludmila Kuszñir Ramella tiene 23 años y acaba de convertirse en Técnica Superior en Programación de la Facultad Regional Tierra del Fuego de la UTN. Pero su historia no empezó frente a una computadora: de chica soñaba con ser veterinaria.
La informática apareció en su vida durante la secundaria, cuando cursaba en la Escuela Antártida Argentina con orientación informática. Ahí descubrió que la tecnología podía servir para resolver problemas y transformar ideas en aplicaciones.
"Me pareció muy interesante la capacidad por ahí de encontrar una solución informática justamente a algún problema. O esto de que cualquier cosa que te puedas imaginar lo podés hacer realidad en un software, en una aplicación", explicó.
El trabajo final que une sus dos pasiones
Su proyecto de graduación se llama VMC Shop y es un e-commerce orientado a veterinarias y pet shops. La idea surgió de su experiencia laboral como asistente en BMC Veterinary Medical Center, donde todavía trabaja.
El trabajo final fue aprobado por una mesa examinadora integrada por la Ing. Claudia Cardozo como presidente de Trabajo Final, el Lic. Miguel Fernández como coordinador y el decano de la facultad, Ing. Francisco Álvarez.
Ludmila vive en Tierra del Fuego desde los tres años. Cursó el jardín y la primaria en la Escuela N° 4, y completó la secundaria en la Escuela Antártida Argentina.
El próximo objetivo: ciencia de datos
Con el título en mano, su meta ya está trazada: quiere cursar una licenciatura en Ciencia de Datos de manera online, porque esa carrera no se dicta en la isla. Así podrá seguir viviendo en Tierra del Fuego mientras avanza en su formación.
"Ahora me voy a orientar más a la ciencia de datos o a la inteligencia artificial, justamente por esto de encontrar un punto en el que se conecten la salud y la ciencia de datos", señaló.
Entre sus intereses está el procesamiento de información clínica para encontrar patrones y analizar probabilidades de distintas enfermedades a partir de variables como la edad y el sexo de los pacientes. Su sueño es combinar esos conocimientos con el ámbito veterinario.
"Creo que ahí encontré el punto en donde se van a encontrar la salud y la informática. Es algo que a mí me llama la atención y me gusta y me gustaría seguir por ahí especializándome", sostuvo.
Un mensaje para otras mujeres
Su paso por la UTN también la llevó a cuestionar los estereotipos que rodean a las carreras tecnológicas. Por eso, les deja un mensaje claro a las mujeres que sienten interés por estas disciplinas: que se animen, incluso si todavía no tienen definido su camino.
"Yo no sabía tampoco específicamente qué quería hacer con mi vida, qué quería estudiar, si la carrera que elegía era la correcta, la indicada, y al final uno se va encontrando también a sí mismo en el proceso", sostuvo.
Y remarcó que no hace falta llegar con conocimientos previos: "No tenés que saber programar desde los dos años ni ser una capa ni que te gusten los juegos".
Disciplina y acompañamiento
Ludmila compatibilizó los estudios con el trabajo, la vida personal y las responsabilidades cotidianas. En ese recorrido, la disciplina y la constancia fueron clave para atravesar los momentos difíciles.
"Dentro de estos altibajos es muy importante también la disciplina y la constancia de venir, por más que estés bajoncito", explicó.
También reconoció el acompañamiento de sus compañeros, familiares y amigos, especialmente de quienes compartieron la cursada y le brindaron ayuda con las tareas, apoyo emocional y momentos de descanso.
Con el título obtenido, considera que la tecnicatura puede ser tanto una salida laboral concreta como el primer paso de un recorrido profesional más amplio dentro del sector tecnológico.