¿Quién pagó la estafa? La Justicia no encontró culpables en un caso de vishing
Una clienta denunció un fraude telefónico, pero la Justicia no encontró pruebas suficientes. ¿Qué falló en la investigación?
La Justicia de Cipolletti desestimó una demanda contra un banco por un presunto fraude con llamadas telefónicas. El tribunal consideró que no había pruebas suficientes para demostrar la responsabilidad de la entidad.
Todo comenzó cuando una clienta intentó resolver un problema con su tarjeta de crédito. Llamó a un número que creía del banco y un supuesto operador le pidió instalar una aplicación de acceso remoto. Tras 20 minutos de conversación, la mujer no pudo entrar a su cuenta y vio movimientos extraños.
¿Qué dice la pericia informática?
El informe técnico reveló que hubo conexiones desde dos IP distintas. Una era la habitual de la víctima; la otra, de otra provincia. Desde esa segunda IP se hicieron dos transferencias chicas y luego una grande. Pero la operación más importante salió desde la conexión de siempre.
El perito aclaró que esto podría deberse al acceso remoto instalado durante la llamada. También señaló que el banco podría haber bloqueado las operaciones al detectar movimientos inusuales, pero eso no fue suficiente para condenarlo.
¿Por qué se cayó la demanda?
El tribunal marcó que la llamada telefónica nunca se pudo comprobar. No se hizo una pericia sobre el teléfono ni se pidieron informes a la empresa de comunicaciones. Además, hubo contradicciones entre la denuncia policial y lo dicho después en la demanda sobre la entrega de claves.
La sentencia recordó que, aunque los bancos tienen un deber de seguridad, quien reclama debe probar los hechos. Sin pruebas sólidas, la demanda no prosperó.
La resolución es de primera instancia y todavía puede ser apelada.